Rocío Maydana, colaboradora del comedor El Rockito en Paraná, reclamó al gobierno la entrega de alimentos para asistir a más de 300 personas.
Rocío Maydana, colaboradora del comedor comunitario El Rockito, de Paraná, se unió este miércoles a la marcha organizada por la Multisectorial hacia la Casa de Gobierno para exigir apoyo estatal urgente para su espacio de ayuda alimentaria.
Allí, la mujer sostuvo un cartel que demandaba alimentos para El Rockito, que brindaba viandas a más de 300 personas diariamente y que se encuentra en una situación crítica.
En una conversación con el programa Puro Cuento (Radio Plaza), Maydana reveló que el comedor ha dejado de entregar comida durante las últimas dos semanas debido a la falta de apoyo estatal, a pesar de que la Ley de Emergencia Alimentaria fue aprobada hace tres meses. El Rockito, ubicado en el barrio San Martín, asiste también a residentes de barrios aledaños como Mosconi Nuevo, Antártida, y ocasionalmente de áreas más distantes como Paraná V.
“Lamentablemente, hace dos semanas que no estamos dando de comer. Estamos en una zona con muchas necesidades, donde atendemos a entre 340 y 360 personas diariamente. Normalmente, ofrecemos la comida a las 18, cuando los niños salen de la escuela, y continuamos hasta las 19.30 para las demás personas”, explicó.
El comedor, que ha sido un pilar fundamental en la comunidad durante años, sigue enfrentando dificultades a pesar del compromiso y el esfuerzo continuo de sus voluntarios.
En ese sentido, la mujer hizo un llamado urgente a las autoridades para que cumplan con su compromiso de asistencia alimentaria y brinden el apoyo necesario para que el comedor pueda continuar su labor esencial en la comunidad.
“Teníamos el camión provincial que traía cada cuatro meses alimentos como harina y leche. Después teníamos un monto de dinero, unos 150 mil pesos que se dividía entre dos comedores. También teníamos ayuda de Unicef y ahora no tenemos nada”, agregó.
Enseguida, reveló: “Hace dos semanas está parado el comedor. La última vez que cocinamos fue fideo hervido, solo. A nosotros nos dio vergüenza, pero era para que ellos puedan comer algo”.
“Todos los días vamos al comedor, porque tenemos proyectos culturales y educativos. Ahí, la gente nos pregunta si hay comedor y nosotros les decimos que no tenemos respuesta. Nosotros a veces sacamos de nuestro bolsillo para comprar cebolla y fideo. Entre todos hacemos algo. Hace dos semanas ya no tenemos más nada”, finalizó.
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