Al utilizar este sitio, usted acepta los términos y condiciones política de privacidad and terminos de uso.
Acepto
Federal Al DíaFederal Al DíaFederal Al Día
  • 👉Categorías
    • 🏠Locales
    • 🏘️Provinciales
    • 🇦🇷 Nacionales
    • 👮Policiales
    • 🚜Municipales
  • 🧰Servicios
    • ⚕️Farmacias de turno
    • 🪦Necrológicas
    • 🗳️ Encuestas
    • ☎️ Telefonos Útiles
    • 🗃️Archivos de Noticias
    • 🗺️ Mapa de Federal
  • 📻Radio en vivo!
Notificaciones Mostrar más
TamañoAa
Federal Al DíaFederal Al Día
TamañoAa
Search
  • 👉Categorías
    • 🏠Locales
    • 🏘️Provinciales
    • 🇦🇷 Nacionales
    • 👮Policiales
    • 🚜Municipales
  • 🧰Servicios
    • ⚕️Farmacias de turno
    • 🪦Necrológicas
    • 🗳️ Encuestas
    • ☎️ Telefonos Útiles
    • 🗃️Archivos de Noticias
    • 🗺️ Mapa de Federal
  • 📻Radio en vivo!
Follow US
PolicialesProvinciales

EL ESCULTOR PARANAENSE QUE DESAPARECIÓ EN ITALIA Y NUNCA MÁS SE SUPO DE ÉL

Publicada: 13/10/2026 5:52 AM
un paso adelante en el tiempo
Compartir
Compartir

Hay casos que no terminan nunca. Se archivan, se reabren, vuelven a archivarse, y mientras tanto el tiempo hace su trabajo silencioso sobre una familia. El de Pablo Daniel Babboni, el escultor paranaense que desapareció en Pietrasanta, en la Toscana, el 16 de junio de 2007, es uno de ellos. En mayo de 2008 ANÁLISIS reveló la historia: un hombre de 35 años que había llamado a su casa de Paraná para decir que lo perseguían, que tenía miedo, que apagaba el celular para que no pudieran rastrearlo. Después, nada. Pasaron diecinueve años. Hoy tendría 54. Y su nombre acaba de aparecer, en agosto, en las páginas de un libro italiano dedicado a los crímenes y misterios sin resolver de la Versilia.

Lo que ocurrió en el medio es la crónica de una búsqueda a contramano: una familia que empujó desde el otro lado del océano, una Justicia italiana que cerró el expediente cada vez que pudo y un puñado de periodistas y voluntarios que se negaron a olvidarlo.

La última noche
Con el correr de los años, la reconstrucción de las últimas horas de Pablo se fue completando con datos que no se conocían en 2008. La noche anterior a desaparecer no durmió en su departamento de Pietrasanta. Pasó por un hostel y terminó en el hotel Burlamacco, en Viareggio. Desde allí llamó a sus padres: les dijo que tenía que irse del pueblo por un problema con una mujer y que quería transferir sus ahorros a una cuenta en la Argentina. Estaba agitado. Cortó y apagó el teléfono. Volvió a llamar para explicar que lo mantenía apagado a propósito, porque temía que lo encontraran. La última comunicación fue en la madrugada del 16 de junio, cuando le preguntó a su padre si había alguna denuncia en su contra.

Los registros telefónicos que analizaron después los carabinieri de Lucca, a instancias de su hermano Luis, que viajó a Italia a buscarlo, mostraron que esa noche Pablo anduvo en su auto entre Pietrasanta, Viareggio y la zona portuaria de Livorno. Un hombre solo, de madrugada, frente a un puerto de carga.

El Fiat Punto blanco, patente LU 589898, apareció a comienzos del invierno europeo de 2007 en Pisa, junto al ingreso del parque de San Rossore, la reserva que pertenece a la Presidencia de la República italiana. Estaba estacionado correctamente, cerrado, en un pequeño playón rodeado de casas. Adentro había abrigos viejos, su documento de identidad, el celular, la notebook, unos sesenta euros y servilletas grasientas de un McDonald’s. Los pasaportes italiano y argentino nunca habían salido de su casa.

Ese hallazgo, que para los investigadores reforzó la idea de un alejamiento voluntario, encierra una contradicción que nunca fue aclarada. En octubre de 2007 una amiga llamó en vivo al programa Chi l’ha visto?, de la RAI, y aseguró haberlo visto a mediados de agosto caminando por Via Duca della Vittoria, en Marina di Pietrasanta, y el 2 de septiembre al volante de su auto. A principios de septiembre, además, un amigo recibió una llamada desde el celular de Pablo; no llegó a atender y, cuando devolvió el llamado, el teléfono estaba apagado. Si el auto estuvo cerrado desde junio, como se sostuvo entonces, esos testimonios no encajan. Y si encajan, Pablo estaba vivo y en la zona casi tres meses después de su desaparición. Nadie explicó nunca cuál de las dos versiones era la verdadera.

Archivar, reabrir, archivar
En los mismos días en que salió la nota de ANÁLISIS, la familia consiguió una audiencia con el entonces ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, que prometió gestiones ante Italia. Hubo algún eco en medios porteños; la Cancillería se movió poco. En Italia, en cambio, el expediente avanzó en sentido contrario: alrededor de un año después de la desaparición, el juez de garantías de Lucca lo archivó. El jefe de los carabinieri locales sostendría años más tarde que no se dejó nada sin intentar y que nunca hubo un sospechoso.

La familia no lo aceptó. En 2009, a pedido de los Babboni, la Justicia italiana reabrió la causa. Fueron cuatro años más de silencio. En abril de 2013 Nobel Babboni y Edelveis Sola viajaron a Italia: se entrevistaron con el juez, recorrieron redacciones, hablaron con la policía. Volvieron con una sola noticia, que ANÁLISIS publicó en su edición 984: el caso se cerraba otra vez. Los padres regresaron convencidos de que había encubrimiento y de que quedaron pistas sin seguir. Ese mismo año, Chi l’ha visto? se ocupó por última vez de la historia.

En abril de 2017 los padres, de raíz piamontesa, escribieron al Quotidiano Piemontese para pedir que no se olvidara a su hijo. Querían saber si estaba vivo o muerto, si lo habían matado, dónde estaba. Un año después, la periodista italiana Bruna Bianchi, que se había comprometido con la familia a seguir el caso, retomó la investigación en su blog y encontró un dato que había pasado inadvertido.

En 2016, el exsocio y ex pareja de Jessica Raffaetta, la mujer que había denunciado la desaparición y que había dicho que Pablo estaba fuori di testa, fue encontrado muerto por una sobredosis de heroína. Estaba en el departamento de un traficante con antecedentes en la provincia de La Spezia, detenido en 2010 y en 2014, que según Bianchi abastecía de cocaína a locales nocturnos de la Versilia. Aquel hombre había sido el dueño, junto a Jessica, del bar de Pietrasanta donde Pablo pasaba las noches y donde se tejió el triángulo que él mismo describió como el origen de sus problemas.

Bianchi dejó planteadas preguntas sin respuesta: si Pablo pudo haber tenido una deuda con ese circuito o con el marroquí al que temía; si fue un ajuste de cuentas por una mujer, como sostiene su hermano; si logró subir esa noche a un barco en Livorno; si terminó viviendo en la calle en otra ciudad. No hay ninguna prueba que vincule aquella muerte con la desaparición. Pero es un hilo que, hasta donde se sabe, ninguna fiscalía siguió. La periodista comprobó además otra cosa: el nuevo comandante de los carabinieri de Pietrasanta ni siquiera conocía el caso.

La difusión en redes tuvo respuesta a los dos días. Una voluntaria de una organización humanitaria escribió que conocía a un Pablo que decía ser argentino y vivía en la calle en La Spezia desde hacía nueve años. Coincidían el nombre, la nacionalidad, la cercanía con Pietrasanta y la edad aproximada. Hablaba buen italiano, con las eses españolas. Llevaba siempre gorro, y la barba y el pelo largos y blancos.

Luis vio el video y en segundos respondió que no era su hermano. Igual, la familia pidió la verificación por Interpol: la consulta fue de Buenos Aires a Roma y de Roma al comando de carabinieri de La Spezia. En unos veinte días llegó la respuesta. El hombre era español y se llamaba Baudilio Ortega. No tenía los tatuajes que Pablo llevaba en el hombro y los brazos, y el ADN no coincidía. La esperanza duró tres semanas.

Un capítulo en Versilia Noire
En junio de 2019, al cumplirse doce años, el canal NoiTV de Lucca difundió otro llamado de Edelveis Sola a cualquiera que supiera algo de su hijo. Fue una de las últimas veces que el nombre de Pablo apareció en los medios italianos.

Hasta este año. En agosto de 2026, Giovanni Lorenzini, histórico cronista de la redacción de Viareggio del diario La Nazione, publicó Versilia Noire (Edizioni L’Ancora), una antología de los casos policiales que desde los años setenta quedaron sin resolver, o con zonas oscuras, en esa franja de la costa toscana. Con prólogo de Umberto Guidi y fotografías de Aldo Umicini, el libro se presentó el 11 de agosto en Lido di Camaiore. Entre el crimen del párroco Pilade Nicoletti, el secuestro de Carmine Porrino y el joven chino sin nombre hallado muerto en un olivar de Bozzano, figuran las desapariciones de Cinzia Bernardo y de Pablo Babboni.

Que el caso haya terminado en un libro de historias irresueltas dice mucho. Para la Justicia italiana, Pablo es un expediente archivado. Para la crónica de la Versilia, ya es parte de su memoria negra. Para su familia en Paraná sigue siendo otra cosa: un duelo que no pudo cerrarse porque nunca hubo un cuerpo, ni una explicación, ni una respuesta oficial a la altura de la pregunta que repiten desde hace diecinueve años. Dónde está Pablo.
#AnalisisDigital #federalaldia #radiointegracion905

Etiquetas:EL ESCULTOR PARANAENSE QUE DESAPARECIÓ EN ITALIA Y NUNCA MÁS SE SUPO DE ÉL
Compartí esta noticia 👉
Facebook X Whatsapp Whatsapp Reddit Telegram Threads Correo Electrónico Copiar Link Imprimir
SenadoER
ENERSA
GNC GRAN MARIA FEDERAL
DESCARGA NUESTRA APP myTurner ESCUCHANOS EN VIVO
FEDERAL DIGITAL
MARTIN ABDALA

También te podría gustarte

SECUESTRARON DOS VEHÍCULOS EN PASO CERRITO, SUS CONDUCTORES PRESENTARON CÉDULAS FALSAS

26/07/2022

SE CONFIRMARON TRES NUEVOS CASOS DE COVID-19 EN ENTRE RÍOS

30/03/2020

BORDET ANALIZÓ EN ISRAEL TECNOLOGÍAS PARA EL USO SUSTENTABLE DEL AGUA EN LA PRODUCCIÓN AGROPECUARIA

26/04/2022

Colisión con consecuencias solo materiales

07/01/2018
Dev: Fernando S. Brandolini
  • Facebook
  • 🫡 Ingresar
Welcome Back!

Sign in to your account

Nombre de Usuario o Correo Electrónico
Contraseña

perdí mis datos