Natalia Oviedo contó la odisea que atraviesan docentes del norte entrerriano para trasladarse hasta sus lugares de trabajo. Por falta de transporte público, deben combinar remises y autostop para recorrer unos 130 kilómetros de ida y otros tantos de regreso.
Docentes de Feliciano atraviesan a diario una verdadera odisea para llegar a sus lugares de trabajo en otras localidades del norte entrerriano. Natalia Oviedo, una de las maestras que se traslada hasta Federación, relató en Puro Cuento por Radio Plaza cómo es la rutina que deben cumplir para llegar a las escuelas y regresar a sus hogares, ante la falta de transporte público que se adapte a sus horarios.
Oviedo explicó que muchas docentes deben buscar cargos fuera de Feliciano porque las plazas laborales de la ciudad ya están ocupadas. En su caso, trabaja en el turno tarde y sale alrededor de las 8 de la mañana para llegar a la escuela a las 14.30. Para regresar, termina su jornada a las 17.50 y comienza otro recorrido que depende, en gran medida, de la solidaridad de quienes circulan por la zona.
Desde la escuela toma un remis hasta el acceso a Federación, unos 15 kilómetros, y desde allí debe hacer dedo hasta Chajarí, a unos 45 kilómetros. Luego continúa nuevamente a dedo hasta Feliciano, recorriendo otros 90 kilómetros. Una de las paradas habituales es Conquistadores, donde en algunas oportunidades llegaron a esperar hasta dos horas y media para conseguir que alguien las acerque.
“Siempre les digo a las chicas que para no es anormal trabajar fuera de la ciudad, sino que lo anormal sería hacer todo lo que hacemos para llegar a nuestro trabajo”, explicó. En ese sentido, remarcó: “No quiero que normalicemos esta vida, pero nos toca”.
La docente señaló que recientemente lograron contratar por sus propios medios un vehículo que las lleva desde Feliciano hacia su trabajo durante la madrugada, aunque el regreso continúa siendo mediante autostop. Según contó, cuando tienen suerte pueden llegar a sus casas alrededor de las 20, pero en ocasiones el viaje se extiende hasta las 22.30.
La situación también implica riesgos, especialmente en sectores de la ruta donde no hay banquinas ni garitas y deben esperar al costado del camino, incluso en condiciones de barro y lluvia. “Es muy riesgoso desde todos los puntos de vista”, sostuvo.
Oviedo cuestionó además la falta de alternativas de transporte en la región y recordó que en 2022 planteó la necesidad de buscar una solución. Explicó que existe un único colectivo que sale a las 6 de la mañana y otro desde Chajarí a las 16, horarios que no coinciden con las jornadas laborales de las docentes.
“Nosotros no tenemos nada gratis, no viajamos en un colectivo o lo que sea porque no hay”, afirmó. En total, las docentes recorren unos 260 kilómetros diarios, entre ida y vuelta. A pesar de las dificultades, Oviedo aseguró que disfruta de su profesión y expresó su deseo de que la situación pueda revertirse.
“Me gusta mucho que se pueda visibilizar de esta manera”, sostuvo, y pidió que la problemática llegue a quienes puedan impulsar una solución para los trabajadores de la educación de la zona.
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