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Economia

JUMBO Y LAS TARJETAS APROVECHAN LA NECESIDAD DE LA GENTE PARA “FINANCIAR” LA COMIDA CON TASAS CERCANAS AL 100%

Publicada: 28/07/2026 9:10 PM
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Cada vez más familias financian las compras del super con tarjeta. El costo financiero pasa a ser parte del precio de la comida.

Mientras el Gobierno celebra la desaceleración de la inflación, el efecto del modelo económico en el bolsillo de las familias no es tan espléndido. Ya no alcanza con mirar el precio de la góndola. Para una parte creciente de los hogares, el costo de la comida ahora también depende del interés que pagan para financiar el changuito, ante la imposibilidad de afrontar el gasto al contado, por sus ingresos menguados.

Una situación que con muy pocos escrúpulos parecen estar aprovechando las tarjetas de crédito y las grandes cadenas de hipermercados que de manera explícita favorecen un formidable negocio financiero sobre la necesidad de la gente.

LPO hizo la prueba con una compra online en Jumbo. Luego de elegir los productos, la página web ofrece de manera compulsiva al consumidor la posibilidad de pagar con tarjeta de crédito en cuotas. El detalle es que las tasas son prácticamente usurarias. Una financiación con una tasa del 93% para planes de hasta seis cuotas y del 98% para nueve, diez o doce pagos. En una compra de $559.095, el monto total asciende a $1.038.128 si se financia en doce cuotas. Es decir, el precio final queda un 86% por encima del contado.

No se trata de un préstamo personal ni de refinanciar el resumen de la tarjeta. Es el costo financiero incorporado a una compra corriente de supermercado. Una tasa aplicada sobre alimentos, artículos de limpieza o productos de primera necesidad. Un fenómeno que prácticamente no forma parte del debate económico.

La novedad, que por ahora no registran ni los funcionarios ni los grandes medios, llega en un momento en que el ingreso disponible continúa deteriorándose. Un informe de la consultora Equilibra mostró que en mayo el ingreso disponible de los hogares, descontados los gastos fijos, cayó 2,1% respecto de abril y 5,1% en comparación con un año atrás. Además, quedó 16,5% por debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023.

Si se observa el ingreso real, descontando la inflación con la canasta actualizada, la caída fue de 1,4% mensual, 2,9% interanual y acumula un retroceso de 10,6% respecto de los niveles previos al cambio de gobierno. Es la explicación de la necesidad de las familias de asumir tasas siderales, para poder asegurarse los bienes básicos.

El financiamiento del supermercado dejó de ser una herramienta excepcional para transformarse en parte de la economía cotidiana. Cuando el salario no alcanza para cubrir el consumo corriente, la tarjeta deja de utilizarse para adelantar una compra importante y pasa a financiar bienes básicos. Y el tiempo necesario para llegar al próximo sueldo tiene un precio.

El fenómeno ya empieza a llamar la atención de organismos que estudian el endeudamiento de los hogares. La Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires advirtió que más de la mitad del financiamiento con tarjeta de crédito se destina hoy a la compra de alimentos.

A su vez, un informe reciente del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra) sostiene que las tarjetas de crédito y los préstamos personales se consolidaron como los principales instrumentos para financiar el consumo corriente. Asociaciones de defensa del consumidor como Adelco vienen alertando sobre el crecimiento del sobreendeudamiento de los hogares.

El financiamiento del supermercado dejó de ser una herramienta excepcional para transformarse en parte de la economía cotidiana. Cuando el salario no alcanza para cubrir el consumo corriente, la tarjeta deja de utilizarse para adelantar una compra importante y pasa a financiar bienes básicos.

Ahora, en la tasa que cobran supermercados y tarjetas hay una brecha dificil de justificar. La inflación mensual desaceleró hasta ubicarse cerca del 2%, pero el costo del crédito que enfrenta una familia cuando necesita financiar el changuito continúa moviéndose en valores cercanos al 100% nominal anual. Entonces el precio de la comida ya no depende solamente de cuánto aumentan los alimentos, sino también al sideral costo financiero de comprarlos.

“Ese diferencial se convierte en una fuente de rentabilidad para quienes intermedian el crédito al consumo y termina trasladando parte del ingreso de los hogares hacia el sistema financiero”, completó una fuente conocedora del mecanismo.

La comparación con otras grandes cadenas muestra que Jumbo no es una excepción. Carrefour también informa en sus operaciones con tarjeta de crédito la Tasa Nominal Anual, la Tasa Efectiva Anual y el Costo Financiero Total para las compras en cuotas con interés. La diferencia es que esas tasas varían según la tarjeta, el banco emisor y el plan elegido. En ambos casos, el consumidor enfrenta un esquema donde el costo del crédito pasa a formar parte del precio final de la compra.

Para una parte de las familias argentinas, el precio efectivo de comer ya no es el de la góndola: es el de la góndola más la tasa de interés.

Durante años el debate giró alrededor de la inflación, los acuerdos de precios o las promociones bancarias. Ahora aparece una variable nueva: la financiarización del consumo masivo. El changuito ya no se mide solamente en kilos de carne, litros de leche o paquetes de fideos. También se mide en cuotas.

Por eso, en la próxima discusión sobre el poder adquisitivo probablemente no alcance con comparar salarios e inflación. También habrá que preguntarse cuánto cuesta financiar la diferencia cuando el sueldo se termina antes de que termine el mes. Porque para una parte de las familias argentinas, el precio efectivo de comer ya no es el de la góndola: es el de la góndola más la tasa de interés.
#LPO #federalaldia #radiointegracion905

Etiquetas:JUMBO Y LAS TARJETAS APROVECHAN LA NECESIDAD DE LA GENTE PARA "FINANCIAR" LA COMIDA CON TASAS CERCANAS AL 100%
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MARTIN ABDALA

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