Un informe oficial actualizado a fines del año pasado muestra que desde la asunción de Milei cerraron 30 empresas por día. Los miles de despidos como contracara.
Datos oficiales publicados por el Gobierno nacional estimaron que en los dos últimos años se destruyeron 22 mil empresas y 290.602 puestos de trabajo. Solo en noviembre de 2025, último mes calculado, cerraron 892 firmas. Las consecuencias para el aparato productivo, de la política económica que conduce Javier Milei se traducen en el ahogo de los sectores más dinámicos del desarrollo nacional: 11 de las 14 ramas privadas analizadas perdieron empleo.
El informe de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) sostiene además que entre enero y noviembre del año pasado, la pérdida neta de empleadores llegó a 9.722. Una cifra similar a 2024. Pero la cosa podría tender a empeorar de aprobarse la reforma laboral -que facilita los despidos-, en el marco del endeudamiento, la desregulación para productos importados y la tendencia a la financiarización.
“Cerraron 30 empresas por día, reflejando una tendencia negativa en el tejido empresarial durante el período”, analiza el Centro de Política Económica (CEPA) en base al documento de la SRT.
Para noviembre de 2023, el sistema de riesgos del trabajo sumaba 512.357 empleadores y 9.857.173 trabajadores. En el mismo mes pero de 2025, el contabilizó 490.419 empresas y 9.566.571 trabajadores. Como resultado, en dos años, Milei fulminó a 21.938 empleadores y 290.602 trabajadores.
La actividad más afectada, de acuerdo al reporte, fue la Construcción: entre 2003-2008 y 2024 pasó de un crecer al 3,4 por ciento anual a caer 1,3 por ciento.
De las 14 ramas analizadas por la SRT, 11 tuvieron que despedir trabajadores. Si bien la construcción encabezó el ranking, le siguió la industria manufacturera. Dos de las actividades que cuando la cosa funciona generan mayor cantidad de mano de obra. Según los datos del Indec, en diciembre la industria se desplomó 3,9 por ciento y encadenó seis meses consecutivos a la baja. Esto contra el primer año de gestión Milei, atravesado por la consecuencias de fuertes devaluaciones, que paralizaron el poder de compra.
El agro, el comercio y la pesca, por el sesgo del Ejecutivo hacia la primarización de la economía, mostraron variaciones positivas que no llegan a compensar la retracción general. Históricamente, las ramas vinculadas a los recursos naturales son las que requieren menos empleados y, por tanto, no llegan a impactar en la dinamización del movimiento económico.
“Los últimos cuatro trimestres (desde el tercer trimestre de 2024 hasta el segundo trimestre de 2025), el 34 por ciento del total de cierres correspondió a empresas con menos de tres años de antigüedad”, concluye el informe. Es decir, que una proporción relevante de las firmas que ingresan al mercado no logra superar un ciclo de vida corto. Muchas de estas empresas se habían creado en 2023, previo a la asunción de Milei.
Impacto de la reforma laboral
“Para contratar tengo que tener una necesidad, y para que haya necesidad tiene que haber producción y consumo”, afirmó Ricardo Diab, titular de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came). Si bien la entidad no fue convocada a la reuniones para redactar la ley, apoyan el proyecto aunque con reparos. Además, puso el alerta sobre las limitaciones para generar empleos si el consumo está estancado. Otro informe oficial advierte que el clima de época es sofocante para el consumo: el 44,6 por ciento de las ventas en supermercados se pagan con tarjeta de crédito.
Diab también planteó que consideraban más adecuado empezar por la reforma tributaria.
El sostenimiento de las compras básicas -y por tanto del mercado interno- con el plástico viene asociado a otro indicador crítico: la morosidad de tarjetas de crédito se ubica en el 7,7 por ciento, el número más alto desde que existen registros en el Banco Central.
“Muchos empresarios están sensibilizados por los juicios laborales, pero hay que tener cuidado con la degradación de los derechos de los trabajadores, afecta la masa salarial, reduce el poder adquisitivo y por lo tanto achica aun más el mercado interno, con lo que a las Pymes nos pega de lleno”, aseguró Julián Moreno, miembro de la Asamblea de Pequeños y Medianos Productores (Apyme).
El economista y empresario pyme Gustavo Lázzari, por su parte, opinó que la transición hacia una macro más estable y abierta expone a un tercio de las pymes a una reestructuración urgente por falta de financiamiento y arrastre de deudas. En ese contexto, estimó que entre empresas “rotas y averiadas” podrían representar un tercio del total de pymes: “Cuando ves que hay 341.000 planes de pago y aumentan los cheques rechazados, entendés que hay un universo grande con problemas de financiamiento”.
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