En un intento por abordar la crisis de infraestructura vial que afecta a la Argentina, el Gobierno nacional prepara un decreto para iniciar el proceso de reprivatización de rutas. Entre las primeras en este esquema se encuentra la Autovía 14, junto a las rutas nacionales 12 y el puente que conecta Rosario (Santa Fe) con Victoria (Entre Ríos). Este corredor vial es clave para el tránsito del Mercosur.
El plan, que busca mejorar el mantenimiento y las condiciones de transitabilidad de las rutas, también contempla el cierre de la empresa estatal Corredores Viales, encargada de operar varias concesiones. La nueva gestión estará a cargo de Vialidad Nacional, entidad señalada históricamente por su ineficiencia y cuestionada por presuntos hechos de corrupción.
Una historia de fracasos y desconfianza
La problemática de las rutas argentinas no es nueva. Desde los años 90, cuando se implementaron los primeros esquemas de privatización con peajes, hasta la actualidad, las soluciones han sido temporales y marcadas por incumplimientos de las concesionarias, falta de inversión y el deterioro progresivo de los caminos.
El sistema sufrió modificaciones a lo largo de las décadas. Durante el gobierno de Mauricio Macri se introdujo el esquema de Participación Público-Privada (PPP), que fracasó ante la falta de confianza de los inversores y las dificultades económicas del país. Posteriormente, bajo la presidencia de Alberto Fernández, las rutas volvieron al control estatal mediante la empresa Corredores Viales, aunque los problemas de infraestructura persistieron.
La privatización del Corredor Vial 18
El proyecto actual comenzará con la privatización del Corredor Vial 18, que incluye las rutas 12 y 14, así como el puente Rosario-Victoria. Según fuentes oficiales, el decreto que habilitará esta medida ya está redactado y espera la firma presidencial.
El esquema se basa en concesiones autosustentables, con tarifas ajustables de forma trimestral según índices del INDEC. Las condiciones incluyen garantizar una transitabilidad segura, con obras como bacheo, calce de banquinas, señalización y reparación de iluminación.
Un desafío para el futuro vial del país
El estado actual de la red vial nacional es alarmante. Según un informe del Ministerio de Obras Públicas de 2021, solo el 31% de las rutas se encuentra en buen estado, mientras que el 40,7% está en condiciones críticas. Este panorama posiciona a Argentina entre los países con peores caminos, según rankings internacionales.
La privatización de la Autovía 14 y otras rutas representa una oportunidad para revertir esta situación, pero también plantea desafíos en términos de transparencia y cumplimiento de los objetivos. Mientras tanto, los usuarios seguirán pagando peajes en una red que exige mejoras urgentes.
Con esta medida, el Gobierno busca resolver un problema histórico, aunque el tiempo dirá si este nuevo intento logrará resultados diferentes a los fracasos del pasado.
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