En la audiencia pública Redengas pidió aplicar una suba de hasta 481% desde febrero, aunque el promedio de suba residencial sería 140%. Cambiará la segmentación.
Durante la audiencia que se llevó a cabo este lunes, la empresa distribuidora Redengas pidió un aumento del 481% a partir de marzo. No obstante, estimaron que el aumento traducido en las boletas rondaría el 140% para un usuario residencial promedio.
Las empresas distribuidoras y transportadoras de gas presentaron al gobierno de Javier Milei un nuevo esquema tarifario que contempla aumentos que se aplicarían a partir de febrero de 2024.
Las compañías basaron sus propuestas en función de los “retrasos acumulados en los últimos años”, a la que sumaron la aplicación de un índice de actualización mensual por la evolución de los precios mayoristas.
La propuesta fue formalizada por 15 compañías del sector ante el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), en el marco del proceso de audiencia pública programada para este lunes, a partir de la que se definirá la actualización.
La convocatoria establecía que las empresas debían presentar “cuadros tarifarios de transición” antes del 22 de diciembre donde se reflejaran las estimaciones sobre el costo del gas, transporte, distribución e impuestos y –tal como lo habían anticipado- Redengas pidió un incremento promedio de 481%, según informó APF.
No obstante, aclararon que “el impacto en la factura final de un usuario residencial promedio, sin considerar variaciones en el gas y en el transporte, sería de aproximadamente, un 140% respecto de la tarifa vigente”.
Esta variación, según explicaron, representa una suma promedio total final de la factura de aproximadamente $257, más impuestos por día.
Criterios de segmentación
El Gobierno anticipó hoy que implementará una modificación en los criterios de segmentación de la tarifa del servicio de gas natural, con la aplicación de una Canasta Básica Energética, en el marco de una “nueva conceptualización” de los subsidios, y que se efectuará un “traslado gradual” a lo largo de un plazo de tres meses -que comenzará el 1 de febrero- del precio mayorista a la factura final. Así lo presentó el secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo.
El cambio principal será la adopción de una Canasta Básica Energética, en lugar del criterio actual de utilizar el equivalente a 3,5 veces la Canasta Básica Total (CBT) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
La nueva canasta -aún no especificada- apuntará a “determinar los ingresos del grupo conviviente” y que “cubra necesidades básicas de las personas con distintos tipos de consumo en las zonas del país”.
Rodríguez Chirillo advirtió que “los usuarios (de los tres niveles) siguen recibiendo subsidios generalizados porque los precios mayoristas no cubren los costos”, además de señalar “falta de control del padrón de usuarios”. (unoer)
















