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Un paso adelante en el tiempo

PERMITIÓ SU OBSERVACIÓN: LA NOCHE DESPEJADA ACOMPAÑÓ EL ECLIPSE TOTAL DE LUNA EN PARANÁ

El eclipse total tiñó de color rojizo a la Luna. El fenómeno podía observarse en todo el país, aunque en algunas zonas las nubes jugaron una mala pasada. En Paraná el tiempo acompañó y mucha gente fue al Observatorio de Oro Verde.


Una nutrida concurrencia de familias, aficionados, estudiantes y turistas observó con entusiasmo y curiosidad, en distintas zonas del país, el eclipse total que tiñó de color rojizo a la Luna, el último evento astronómico de este tipo con observación óptima desde el Hemisferio Sur en lo que resta del año.

La noche despejada de la ciudad de Paraná cautivó a decenas de personas que fueron al Observatorio Astronómico de Oro Verde para apreciar y analizar el eclipse lunar, el primero de estos fenómenos astronómicos en lo que va del año.

Mantas, celulares, cámaras, telescopios, café, té, y el infaltable mate acompañaron por más de cinco horas a quienes llegaron al predio, ubicado a unos 10 kilómetros de la capital de Entre Ríos.

«Medio país tiene nubes, pero acá el clima acompañó y nos tocó un cielo despejado», destacó Walter Elías, referente de la Asociación Entrerriana de Astronomía (AEA), a cargo del Observatorio.

También desde las 22:30, y hasta pasada la medianoche, el público pudo subir a la cúpula y conocer más el trabajo científico que se hizo detrás del fenómeno.

En el resto del país

Familias completas, turistas y aficionados se congregaron en la noche de la ciudad de Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, para observar el eclipse total de Luna desde la orilla del Canal Beagle, y frente al cartel luminoso con el nombre de la capital fueguina.

Si bien unas horas antes el cielo se presentaba nuboso, lo que suponía una escasa visibilidad, pasadas las 23 las condiciones mejoraron y el eclipse pudo ser visto casi en su totalidad, solo con algunas interrupciones por nubes pasajeras.

Familias completas, con chicos de corta edad y en algunos casos hasta con mascotas, se acercaron en su mayoría hasta el telescopio de Bryant González, el mochilero, astrónomo aficionado y divulgador científico venezolano, quien llegó a Ushuaia para observar el eclipse lunar y ofició de guía para los más inexpertos.

«Nunca vi un eclipse tan claro en Ushuaia, y tan de cerca. Es una experiencia sensacional», dijo una de las mujeres fascinada por el espectáculo.

En tanto, en la Ciudad de Buenos Aires, cientos de personas se acercaron al Parque Centenario y al Planetario Galileo Galilei para disfrutar del eclipse, que por largos momentos se vio opacado por la fuerte nubosidad que invadió el cielo.

La fila para ingresar al Planetario y ver el eclipse con un telescopio se extendió por tres cuadras, con personas de todas las edades y diferentes zonas de la ciudad, que estaban inclusive desde la tarde del domingo.

El mate y el café fueron las bebidas que ayudaron a los visitantes a sobrellevar la fría noche palermitana.

Al pasar los minutos, las personas se volvieron impacientes, debido a que las nubes empezaron a tapar la visual de la Luna. Fue en ese momento que los astrónomos del observatorio hablaron por un altoparlante para tranquilizarlos.

«Tengan paciencia porque hay nubes. Tranquilos, cuando haya un hueco se va a poder visualizar la Luna», señaló un astrónomo del Planetario, algo nervioso por la situación, quien agregó con sarcasmo: «Los telescopios no hacen milagros».

A su vez, cientos de puntanos se congregaron en Terrazas del Portezuelo para presenciar el eclipse total de Luna.

La propuesta, denominada «La Luna en la Terraza», comenzó a las 22:30 con una previa al eclipse, en donde expertos relataban lo que sucedía y la gente podía observar a través de los telescopios, ubicados en la explanada del edificio para apreciar más de cerca el evento.

En el momento principal del eclipse, a pesar del intenso frío, los asistentes observaron cuando el astrónomo Ronie Tapia anunció que la Luna ingresó completamente en la sombra de la Tierra, quedó cubierta y se distinguió la tonalidad rojiza.

Julieta Talia, que decidió venir con sus grupos de amigas a presenciar el evento y observó por primera vez un eclipse lunar a través de un telescopio, dijo a Télam: «la verdad que fue una buena experiencia, estuve dudando si venir o no por el frío pero valió la pena esperar, y estar observando este fenómeno astronómico con un telescopio, que nunca había tenido la oportunidad».

Juan Ignacio, de 9 años, llegó junto a su papá para disfrutar del eclipse y en parte para realizar una tarea escolar: «estaba con muchas ganas de venir porque me gustan mucho los planetas y todo lo que sucede en el espacio, además nuestra maestra nos pidió que fotografiáramos a la Luna».

Juan Cruz, 9 años, llegó con su familia por primera vez al Observatorio para aprender sobre el espacio y para verlo desde distintos ángulos: «estuve esperando esto varios días, vi la Luna de varios tamaños medianos y grandes con varios telescopios, me encanta esto del espacio», manifestó el niño.

Cerca de las 23 la Luna comenzó a atenuar su fuerte brillo, y, una hora más tarde, más de la mitad del satélite estaba bajo la sombra. El punto máximo de euforia se dio minutos antes de las 0:30, cuando la Luna tomó distintas tonalidades

En Mendoza, unos 200 vecinos de la capital provincial y alrededores se reunieron en un evento de astroturismo organizado en el Parque Cívico, para seguir el eclipse total de Luna.

Allí fueron colocados telescopios y una pantalla, que facilitaron la observación del fenómeno a través de un cielo cargado de nubes, que dificultó ver a simple vista al satélite «bañado en color sangre».

Mientras, en Mendoza, la actividad organizada por la intendencia de la capital provincial, denominada «Astroturismo: Luna Roja – Especial Eclipse de Luna», se desarrolló desde las 22 y convocó a vecinos de la ciudad y sus alrededores que se reunieron para apreciar el eclipse.

«Son acontecimientos únicos, no todos los días hay un eclipse, y creo que es importante presenciarlos porque es un fenómeno natural, una manifestación de la naturaleza» contó a Télam, Lili, una estudiante de la Escuela de Guía de Montaña, oriunda de México, que vive en Mendoza, mientras hacía la fila para ver la Luna por uno de los telescopios.

En tanto, un grupo de estudiantes universitarios, oriundos de varias provincias, participaron de la actividad, y mate de por medio, esperaban que algún claro en las nubes les permitieran ver y retratar el fenómeno con una cámara profesional que portaba uno de ellos.

«Es la primera vez que venimos a la actividad de Astroturismo», comentó a Télam Ángeles una vecina de la ciudad de Mendoza, quien destacó que «la variedad de los telescopios» les permitió ver el satélite «de diferentes formas».

Por su parte, unas 300 personas presenciaron hoy el eclipse en el Observatorio Astronómico de las Misiones, de la ciudad de Posadas, pese a ser una noche inusualmente fría en la capital provincial.

El eclipse observado anoche se produce cuando la Tierra se interpone entre la Luna y el Sol y bloquea la luz que éste último irradia generando un cono de sombra que, según el ángulo en el que se encuentran los cuerpos puede ser más o menos «densa» y se generan dos sectores: la umbra y la penumbra.

Es por este fenómeno que popularmente se conoce al eclipse total de Luna como «Luna de sangre» y el último evento astronómico de este tipo ocurrido el pasado 26 de mayo de 2021 fue denominado como «superluna», porque además el satélite natural estaba más cerca de la Tierra.

El de anoche despertó expectativas entre los aficionados a la astronomía ya que es el último fenómeno de este tipo que puede observarse bien desde el Hemisferio Sur, y, según un mapa compartido por la NASA, también pudo observarse de forma completa la costa este de Estados Unidos y de manera parcial en África y Europa; pero no se pudo apreciar en Medio Oriente, la India, Asia y Oceanía. (elonce.com)

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