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Un paso adelante en el tiempo

LLEGA EL INVIERNO

El 21 de junio es el día en que tradicionalmente, se inicia el invierno en el hemisferio sur; el día del solsticio o el día en que el sol deja de retroceder hacia el norte, se «detiene» y comienza a regresar hacia el sur, confirmó el director del Planetario de San Luis, Martín Fernández, quien agregó que este martes, a las 06:13 (Hora Argentina) se despedirá el otoño y dará paso al invierno en el Hemisferio Sur de la Tierra. Se trata de «un fenómeno que tiene una característica notable y consiste en que durante esta jornada, el Sol permanecerá casi 10 horas a la vista, encima del horizonte, y algo más de 14 horas debajo, por lo que se dará el día más corto y la noche más larga del año».

El martes 21 de junio se iniciará el invierno en el hemisferio sur este año. La estación durará hasta el 21 de setiembre, cuando comenzará la primavera. El invierno se inicia en el solsticio, el día en que el período solar es el más corto y cuando se detiene el viaje del sol al norte.

El director del Planetario explicó que el solsticio de junio, se produce cuando la estrella solar alcanza su mayor declinación norte y, además, en el caso del hemisferio sur de la Tierra, su menor altura en el firmamento, es el instante astronómico en que se produce el cambio de estación.

Característica
Se trata de un fenómeno natural que para los habitantes del sur de la Tierra tiene una característica notable y consiste en que la jornada de éste lunes 21 el Sol permanecerá casi 10 horas encima del horizonte y unos minutos más de 14 horas debajo, por lo que se dará el día más corto y la noche más extensa del año.

Este martes, el sol estará sobre el horizonte menos tiempo, exactamente, 9 horas con 50 minutos, por lo cual será el día de luz solar más corto del año, y destacó que la noche durará 14 horas con 10 minutos. «Cuando digo sobre el horizonte es desde el momento en que el sol sale por el este, hasta el que se pone, en el oeste, todo el tiempo está sobre el horizonte, y hoy, el tiempo de luz solar será de 9 horas con 50 minutos, con lo cual será el día de luz solar más corto del año».

El invierno comienza con el solsticio el 21 de junio en el hemisferio sur y termina con el equinoccio de primavera, alrededor del 21 de septiembre.

El hecho de que la órbita de la Tierra sea elíptica, se traduce en una duración menor en el hemisferio norte y mayor respecto a este en el hemisferio sur, ya que en julio se produce el afelio, durante el invierno austral, y en enero el perihelio durante el boreal. En resumen, el invierno dura aproximadamente 4 días más en el hemisferio sur que en el norte.

Meteorológicamente se suelen considerar invernales los meses enteros de junio, julio y agosto en el hemisferio sur.

Qué pasa en el invierno
En el invierno hace más frío y los días son más cortos que en las demás estaciones, en nuestra región llueve menos y suele helar en las noches serenas, pero casi nunca nieva.

Durante el invierno son más frecuentes los dolores de cabeza; pero aumenta la creatividad y también el riesgo de sufrir depresión psicológica.

Dado que el cuerpo sintetiza la vitamina D por exposición al sol, el proceso disminuye en invierno por la menor insolación. La vitamina D es útil para la absorción de calcio y fósforo.

En Entre Ríos la temporada fresca dura del 9 de junio al 1 de septiembre, con una temperatura máxima promedio diaria de 29 °C. El mes más frío del año es julio, con una temperatura mínima promedio de 20 °C.

Estamos entonces muy lejos de Oymyakon, en Siberia, cuyas temperaturas mínimas dos veces han llegado a 71 grados bajo cero, y más todavía de los 93 grados bajo cero en el invierno antártico.

Un poco de historia
«Invierno» es una palabra derivada del latín «hibernum», que se ha preservado mejor por ejemplo en «hibernación».

El invierno comienza en el día en que el sol está menos tiempo que cualquier otro por encima del horizonte y en empiezan poco a poco las horas de luz a alargarse hasta llegar al equinoccio de primavera el 21 de setiembre, cuando día y noche duran 12 horas cada uno y al solsticio de verano, el 21 de diciembre, el día más largo del año en el sur.

El invierno comienza con el solsticio el 21 de junio en el hemisferio sur y termina con el equinoccio de primavera, alrededor del 21 de septiembre, aunque en 2021 será el 22 del noveno mes del año.

El hecho de que la órbita de la Tierra sea elíptica, se traduce en una duración menor en el hemisferio norte y mayor respecto a este en el hemisferio sur, ya que en julio se produce el afelio, durante el invierno austral, y en enero el perihelio durante el boreal. En resumen, el invierno dura aproximadamente 4 días más en el hemisferio sur que en el norte.

Meteorológicamente se suelen considerar invernales los meses enteros de junio, julio y agosto en el hemisferio sur.

Perséfone en el Hades

En la mitología griega, Hades, dios del inframundo, tras repartirse sus esferas de influencia a suertes con Zeus y Poseidón, secuestró a Perséfone para hacerla su esposa. Zeus le ordenó a Hades, su hermano mayor, que la devuelva y se la entregue a su madre Deméter, diosa de la tierra. Sin embargo, Hades engaña a Perséfone y le hace comer la comida de los muertos, con lo que logró que Perséfone deba pasar seis meses con su madre, como quería Zeus, pero otros seis con Hades. Durante el tiempo en que su hija está con Hades, Deméter se entristece y provoca el otoño y el invierno.

Desde tiempo inmemorial, se sabe que el sol no aparece en el mismo lugar del cielo en cada equinoccio de primavera, el día tradicional del año nuevo. Cada 72 años, se mueve un grado debido a la precesión de los equinoccios, un fenómeno que es como si se desplazara hacia atrás con relación a las estrellas fijas. Al cabo de 26.000 años, habrá dado una vuelta completa a lo largo de la línea equinoccial, se habrá cumplido lo que los antiguos llamaban «gran año» y era conocido por egipcios, babilonios, chinos, hindúes y muchas otras civilizaciones.

Por otro lado, la prolongación hacia la esfera celeste del eje de la tierra toca una estrella en el cielo, la estrella Polar o Polaris. Esto es así desde hace 5000 años, porque antes la «estrella polar» era Alfa de la constelación del Dragón. Dentro de 8000 años, el movimiento de la tierra hará que la estrella polar sea Vega.

El movimiento precesional es el responsable del cambio de equinoccios y solsticios a lo largo de los milenios, de modo que el sol recorre todo el zodíaco hasta regresar a su punto de partida al cabo de un gran año. Hoy el sol sale todavía en el equinoccio de primavera en la constelación de Piscis, pero dentro de algunos siglos lo hará en Acuario, lo que ha llevado a consideraciones de todo tipo sobre el advenimiento de la «era de Acuario», dada la vieja tendencia a relacionar los fenómenos cósmicos con los humanos.

Aproximadamente cada 2000 años el sol en el equinoccio de primavera sale en una constelación diferente, lo que se ha puesto en relación con el advenimiento de religiones, como Aries para el judaísmo, Piscis para el cristianismo y Acuario para la «Nueva Era».

Estas ideas han tenido relevancia para el caso de los mayas. Estos idearon un sistema astronómico muy preciso, que tenía muy en cuenta el «reloj cósmico» constituido por la precesión de los equinoccios, que según algunos intérpretes los llevó a considerar que justamente el solsticio de invierno de 2012, el 21 de diciembre en el hemisferio norte, tendría cualidades extraordinarias.

Los astrónomos suponen que en el centro de nuestra galaxia hay un masivo agujero negro no mayor que el núcleo de un átomo, pero de una masa millones de veces la de nuestro sol, es decir, tiene una densidad casi infinita.

Para los antiguos mayas, la Vía Láctea representó a la gran madre cósmica de donde nació toda vida. Ellos la vieron estirándose a través del cielo nocturno y consideraron su gran protuberancia central, de enorme densidad estelar, como el «útero cósmico».

Dentro de la protuberancia central está el «corredor oscuro» o «grieta oscura» para los mayas el “paso del nacimiento”, con una analogía transparente.

Los mayas descubrieron que el 21 de diciembre de 2012 el sol se alineará con la «grieta oscura» de nuestra galaxia, lo que implica para algunos intérpretes que van más allá de la ciencia una especie de «nuevo nacimiento» ya que esa grieta es asimilada a un útero galáctico.

Considerando entonces la importancia de la fecha 2012 en el calendario maya, se ha descubierto que ese año específicamente apunta a un periodo de tiempo cuando el Sol del Solsticio de diciembre se alinea con y surge fuera del telón de la grieta oscura, el «canal galáctico de nacimiento” en la protuberancia central.

De acuerdo con este punto de vista la alineación astronómica del ciclo de precesión del solsticio de invierno (en el hemisferio norte) con el centro de la Vía Láctea representa el «Punto Cero» en el reloj cósmico, nada menos que el inicio de una nueva era. Nacería un nuevo sol, comenzaría un nuevo ciclo que transformaría el mundo.

El 21 de diciembre es un indicador, nada más, porque los movimientos de que se trata son tan lentos que el sol no terminará de alinearse hasta 2018.

Invierno nuclear

La teoría del invierno nuclear, que no tiene relación con la estación astronómica, alude a un fenómeno que se produciría si se arrojan varias bombas atómicas en el planeta.

El concepto, que empezó a desarrollarse en el marco de la guerra fría, sostiene que las bombas nucleares generarían una gran nube de polvo que estaría presente en la atmósfera por meses.

Ese polvo impediría el paso de la luz solar, generando el fallecimiento de las plantas que hacen la fotosíntesis. Sin plantas, se morirían también los animales herbívoros y, por extensión, todos los seres vivos se verían afectados. El invierno nuclear además contempla que el aire se vuelva irrespirable por la contaminación.

Delta Acuáridas

Este invierno tendrá lugar un fenómeno astronómico notable: la lluvia de estrellas Delta Acuáridas. Alcanzará su máximo esplendor a finales de julio. El fenómeno se produce todos los años entre el 12 de julio y el 23 de agosto, alcanzando su máximo en torno al 30 de julio.

La lluvia de meteoros de las delta acuáridas se observa mejor en el hemisferio sur porque su radiante está más alto en el cielo.

El momento de máxima actividad será dos días después de la luna nueva del 28 de julio. La Luna creciente permitirá la observación en condiciones óptimas a partir de la medianoche, cuando el radiante se sitúe por encima del horizonte. (aim)