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Un paso adelante en el tiempo

IMPULSAN LA REFORMA Y PRÓRROGA DE LA LEY DE INVERSIONES PARA BOSQUES CULTIVADOS

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Técnicos de la Secretaría de la Producción, referentes del sector forestal y representantes de las provincias y la Dirección de Foresto Industria de la Nación consensuaron la presentación de la propuesta de reforma y prórroga de la Ley 25080 de Inversiones para los bosques cultivados.

Recién ingresada a Diputados, esta ley requiere su pronta sanción para cumplir con los objetivos de posicionar al país en un sector clave de creación de empleos, generación de divisas y, al mismo tiempo, mitigar la emisión de gases que aceleran el cambio climático.

El consenso de la presentación de una propuesta fue tras varias reuniones de trabajo que mantuvieron técnicos del Área Forestal de la Secretaría de Producción con el sector forestal, representantes de todas la provincias y la Dirección de Foresto Industria de la Nación.

La importancia de la Promoción Forestal

Los árboles son considerados el método más eficiente para mitigar los gases de efecto invernadero (GEI) que motivan el cambio climático. Además, la madera es una materia prima natural, renovable, reciclable y carbono neutro.

Gracias a la modificación requerida para esta ley, es posible consolidar el crecimiento y desarrollo de economías regionales: en todos los países con alto desarrollo foresto industrial de Sudamérica (principalmente Brasil, Chile y Uruguay), se han implementado regímenes de promoción hasta alcanzar el desarrollo industrial. Actualmente Argentina se encuentra a mitad de camino, por lo que necesita 10 años más de promoción.

La Ley tiene una visión amplia e inclusiva: la composición del sector forestal argentino está dada gracias a este régimen, por pequeños, medianos y grandes forestadores. Existen unas 7000 pymes de distinto nivel de transformación de la madera, que se abastecen directamente de estos pequeños y medianos forestadores que gozan del beneficio vigente.

Existen contribuciones por acuerdos internacionales de Cambio Climático: la sanción con prórrogas y modificaciones de la Ley 25.080 permitirá al país alcanzar los compromisos asumidos por la Argentina en el Acuerdo de París, pasando de 1,3 millones de ha en la actualidad a 2 millones de ha en 2030.

La foresto industria genera empleo en las economías regionales: la Ley tiene anualmente una demanda promedio de unos 3.000 forestadores que plantan alrededor de 40 mil ha y generan de manera directa unos 11 mil empleos rurales.

El sector puede pasar de ser demandante de divisas a ser un importante generador de las mismas. Actualmente el país, a pesar de sus ventajas naturales y su patrimonio forestal, tiene una balanza comercial deficitaria del sector que en 2017 llegó a casi $1000 millones de dólares (principalmente, por la importación en el rubro papel y cartones).

La madera permite desarrollar industrias que proveen bienes renovables, reciclables y carbono neutro. La disponibilidad de madera permite la expansión de su uso en construcción, energía renovables, muebles, pisos, papeles, textiles, y con ello, reemplazar el uso de minerales, plásticos, combustibles fósiles y otras materias primas no sustentables.

Argentina tiene uno de los valores más bajos de consumo de madera en el mundo, y al mismo tiempo, condiciones agroecológicas excepcionales que permiten expandir las plantaciones forestales e integrarlas con la producción ganadera y agroforestal.

Los bosques nativos tienen valores que superan la madera que se puede extraer de ellos, tal como protección de la biodiversidad, de suelos y cuencas de agua, entre otros. Datos de WWF estiman que se requieren alrededor de 7 millones de hectáreas de plantaciones nuevas cada año para acompañar el crecimiento de la población y la sustitución de madera de bosques nativos, de aquí al 2050.

Por último, cabe destacar que la foresto-industria es una cadena de valor que tiene un efecto multiplicador de empleo y actividad económica, desde la semilla, la plantación, resina y todos sus derivados, manejo forestal, cosecha de rollos, destino de rollos finos para celulosa y papel y de rollos para madera aserrable, aprovechamiento de desperdicio como chip y viruta para generación de energía renovable, maderas y molduras con destino para la construcción y viviendas con madera y muebles, entre otros usos. (Prensa Secretaría de Producción)

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