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Un paso adelante en el tiempo

EL HOSPITAL COLONIA DE DIAMANTE CIERRA UNA DE SUS SALAS DE INTERNACIÓN

En consonancia con la Ley Nacional de Salud Mental, el Hospital Colonia de Diamante lleva a cabo el proceso de desmanicomialización y logra el cierre de una sala de internación.

Tras un arduo y comprometido trabajo del equipo interdisciplinario de la institución, en las primeras semanas de setiembre se logra una parte de la readecuación y transformación del Hospital. De esta forma se plasma en hechos la letra de unos de los puntos que establece la Ley Nacional de Salud Mental, donde el hospital monovalente deja de ser un depósito de personas y la cronificación del usuario comienza a desaparecer.

La desmanicomialización se da como un movimiento instituyente que intenta modificar la estructura tradicional y orgánica del “manicomio” como institución reclusora, encargada del tratamiento de las personas con enfermedades mentales a través del encierro. Este proceso, principalmente se caracteriza por abordar el problema de la salud mental desde la transformación del manicomio como institución cerrada, a una institución abierta y de tránsito, es decir de períodos cortos de internación y tratamiento ambulatorio con intervención de un equipo interdisciplinar que incluya las profesiones tradicionales como así también del campo de la comunicación, teatro, educación, música, entre otras.

Podemos decir que “la cama manicomial” es el corazón de un paradigma en momento de cambio, es el usuario crónico que cuando se va de alta, esa cama se desarma y se saca. Es un proceso de liberación y principalmente una reparación de los derechos humanos de los usuarios.

Es importante subrayar que el Hospital Colonia de Diamante en el año 2013 contaba con 150 usuarios internados, hoy año 2022, gracias al trabajo del equipo y de todos los que hacen a la institución, son 50, quienes la mayoría son ancianos o no tienen familia. Es en esta situación donde existe y se trabaja en proyectos de readecuación del lugar para el caso de aquellas personas que no puedan lograr la externación.

Todo esto significa comenzar a resquebrajar una trama de sentido histórica que le ha dado entidad de exclusión a los hospitales monovalentes como institución y a las personas con padecimiento mental como marginados sociales. Es momento que tanto en lo social como en lo comunitario se pueda dar esa otra transformación, tan necesaria, como es la del imaginario social estigmatizante que se ha construido a lo largo de la historia sobre los usuarios de salud mental. En este sentido, el desafío fundamental es la tarea de aportar al diálogo, la diversidad de miradas y el compromiso por saldar deudas sociales con aquellos que durante tantos años estuvieron negados a la posibilidad de su propia voz y de contar su historia en primera persona. (novaer)