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Un paso adelante en el tiempo

TERCERA POSICIÓN: ALBERTO TRABAJA EN EL BLOQUE LATINOAMERICANO PERO BUSCA ACERCARSE A TRUMP Y BOLSONARO

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Solá participará de la cumbre de la Celac en México. El presidente analiza viajar a EEUU y Rusia. Equilibrio sinuoso con Brasil.

Juan Domingo Perón estableció desde su primera presidencia el concepto de «Tercera Posición» para no alinearse con Estados Unidos ni con la Unión Soviética.

La consigna «Ni yanquis ni marxistas, peronistas», fue profundizada días antes de asumir su tercera presidencia: en septiembre de 1973, Argentina se sumó como miembro pleno al Movimiento de Países no Alineados, un bloque de más de 100 países que se mostraba neutral entre las dos superpotencias que se enfrentaban en la Guerra Fría.

Argentina se retiró de ese movimiento en 1991, durante la presidencia de Carlos Saúl Menem, como un gesto del riojano a Estados Unidos pocas semanas antes de la caída de la Unión Soviética. «Es un movimiento nostálgico y del pasado», lo definió el entonces canciller Guido di Tella.

Más de siete décadas después de aquella Tercera Posición el concepto sigue vigente en el peronismo y Alberto Fernández busca replicarlo en su política de relaciones exteriores.

El canciller Felipe Solá tendrá en enero dos viajes que dan muestra del equilibrio que busca hacer Fernández en la región. En primer término, visitará México (en donde todavía esperan la llegada del embajador Carlos Tomada) entre el 6 y el 9 de enero para participar de la cumbre de cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

La Celac nació en 2010 en tierras aztecas y tiene la bendición de China y Rusia. Fue creada como un contrapeso de la Organización de Estados Americanos (OEA), alineada directamente a los intereses de Washington. La participación de Solá en la nueva edición del foro es otro capítulo del trabajo que viene haciendo Fernández con ese bloque asociado a la centroizquierda, que tuvo su apogeo con las gestiones del peronista para que el boliviano Evo Morales consiguiera en primer término asilo en México y luego en Buenos Aires.

Esas gestiones inquietaron a Donald Trump, que no está especialmente urgido por la unción de Jorge Argüello como embajador argentino en Washington. Según aseguraron a LPO en el gobierno argentino, Alberto planea un viaje a Estados Unidos durante 2020 para aliviar tensiones, en medio de las renegociaciones con el FMI.

Solá viajará el último día de enero a Brasil, en donde se verá con su par Ernesto Araújo, con quien tuvo una teleconferencia la semana pasada. La relación con Jair Bolsonaro, alineado por completo con Trump, mejoró respecto de los pésimos augurios que se suscitaron durante la campaña. En el Gobierno advierten, sin embargo, que la relación con el ex militar es un trabajo minuto a minuto.

Por otro lado, el ruso Vladimir Putin envió dos señales en menos de una semana. Primero mandó a Serguéi Derkach, Representante Comercial de la Federación Rusa en la Argentina, a que se reuniera con el ministro de Transporte, Mario Meoni. Y en las últimas horas le envió un saludo de fin de año a Alberto -también al venezolano Nicolás Maduro-, además de invitarlo a Rusia.

Según la agencia rusa Sputnik, el presidente del Comité Internacional del Senado ruso, Konstantín Kosachov, quien representó a Rusia en la asunción de Alberto, «Fernández aceptó con gratitud esta invitación y pidió transmitirle al presidente de Rusia que haría todo lo posible para aprovechar esta invitación». En el Gobierno argentino no ratificaron que la visita este confirmada oficialmente.

«No nos sobra nada, es con todos», indicaron a LPO en el Ejecutivo. (LPO)