EL RADICALISMO TAMBIÉN PERDIÓ EN RÍO GALLEGOS Y RESIGNÓ SIETE CAPITALES EN EL AÑO

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El declive territorial del radicalismo contrasta con los triunfos del PRO en ciudades importantes de la provincia de Buenos Aires.

El radicalismo perdió este domingo la intendencia de Río Gallegos, la séptima capital provincial que resigna en 2019, lo que confirma un fuerte declive territorial que contrasta con los triunfos del PRO en ciudades importantes de la provincia de Buenos Aires.

El año electoral termina para el radicalismo con derrotas en el 70 por ciento de las capitales provinciales que controlaba. Río Gallegos se suma a Córdoba, Santa Fe, Paraná, Neuquén, Santa Rosa y Viedma. Sólo logró retener Mendoza y San Salvador de Jujuy, mientras que Corrientes se dirimirá en 2021.

En la capital de Santa Cruz, el kirchnerismo logró recuperar la intendencia con Pablo Grasso, cercano a Alicia y Máximo Kirchner. El candidato K ya había sido intendente interino en 2015 cuando reemplazó a Raúl Cantín y se presentó a la elección pero perdió por la ley de lemas ante el radical Roberto Giubetich, que no se presentó a la reelección.

El Frente de Todos hizo una elección arrasadora en la provincia de los Kirchner, donde superó el 60 por ciento y se quedó con los dos diputados nacionales en disputa (fueron electos el vicegobernador Pablo González y la ministra de Desarrollo Social, Paola Vessvessian). Además, el peronismo recuperó las intendencias de Caleta Olivia y Pico Truncado a manos de Cambiemos.

Las grandes ciudades eran -por fuera de las gobernaciones- el principal activo territorial del radicalismo que en este año sufrió como nadie la debacle electoral del oficialismo, y sólo pudo aprovechar el empuje final que logró Macri en las elecciones de este domingo con unos diputados y senadores extra.

La debacle radical contrasta con el éxito del PRO en ciudades grandes del interior de la provincia de Buenos Aires como La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca, entre otras.