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Un paso adelante en el tiempo

EL FEDERALENSE ANÍBAL LANZ, CAMPEÓN EN ATLETISMO Y GRAN FORMADOR DE TALENTOS, FUE HOMENAJEADO EN CRESPO

El sábado por la mañana, en el marco de un torneo de atletismo que se está concretando en el “Campo Deportivo Yapeyú” de Crespo, se realizó un homenaje al entrenador Aníbal Alberto Lanz, actual subdirector de Deportes del municipio. En la ceremonia estuvieron presentes entre otros, el intendente Arq. Darío Schneider; funcionarios de su gabinete; el presidente municipal de Maciá, Juan Diego Conti; entrenadores y decenas de atletas que Aníbal dirigió. Un momento muy emotivo se vivió cuando a través de una videollamada, lo saludó Carmen Mabel Arrúa (radicada en España), quien bajo la dirección de Lanz, lograra a fines de la década del ’80, múltiples títulos a nivel provincial, nacional e internacional, entre ellos, el bicampeonato panamericano juvenil.

DE FEDERAL A CRESPO

Lanz nació el 21 de julio de 1957 en Federal. Hizo sus estudios primarios en la Escuela Nº 2 de esa ciudad, luego cursó el primer año del secundario en el Liceo Militar de Córdoba; volvió a Federal para hacer 2º, 3º y 4º Año y 5º lo realizó en Concepción del Uruguay. Tras recibirse de Profesor de Educación Física, en Santa Fe, trabajó primeramente en Chaco, hasta que surgió la posibilidad de llegar a Crespo. “Un amigo se encontró con Pablo Piloni, docente que estaba trabajando en esta ciudad. Fue en un certamen en Venado Tuerto y le contó que se iba a trabajar a Jujuy, entonces quedaba la posibilidad abierta para que yo pudiera tomar horas en Crespo. De ese modo decidí venir. Fue en 1986; cuando llegué, me encontré con Pablo, quien me dijo que debía presentarme en una escuela para hablar con la rectora Teresita Gignone. Tomé unas horas cátedras y al poco tiempo entré a la Escuela Municipal de Deportes, durante la intendencia de Héctor Seri. En ese tiempo al frente de la Comisión de Deportes, estaba Luisa Sabotig. Ahí comencé a trabajar, junto con el enorme de Adolfo Decoud. Pasaron desde entonces muchísimos profesores, algunos primeros fueron alumnos de esa Escuela, hicieron el profesorado y trabajaron o lo hacen ahí mismo. Me quedé en este lugar, mi señora Cristina Cáceres, docente, oriunda de Chaco, pidió el traslado y lógicamente vino a Crespo también. Cuando llegamos ya teníamos a nuestro primer hijo y los dos siguientes nacieron acá” contó Aníbal, quien en su juventud fue un destacado atleta y como entrenador, un gran formador de talentos, por lo que este sábado, tuvo su merecido homenaje.

LA HISTORIA DE ANÍBAL LANZ EN EL DEPORTE...

En junio de 2020, en un mano a mano con el periodista Mauricio Jacob, en El Observador, Aníbal contó parte de su vida en el deporte y sus grandes logros:

– ¿Cómo nace tu pasión por el atletismo pero en el rol de deportista?

– En 1972 iba a 3º año y se dio la posibilidad de ir a un Torneo Provincial, el profesor era Víctor Aníbal Terra quien actualmente vive en Paraná. Nos selecciona para ir a competir a ese certamen que se realizó en la pista de tierra del Berduc en la capital entrerriana. Competimos y salí 6º. Al retorno nos encontramos con los compañeros que fuimos y seguimos yendo a la escuela de atletismo con entusiasmo. Nuevamente surgió la posibilidad de un Provincial de la categoría Juvenil en Paraná, tiempos en que los torneos eran de dos días. Recuerdo que parábamos en un hotel que lo pagaba la organización del certamen. Competí en 300 metros llanos, gané la serie con una buena marca; gané la final y logré el mejor registro de la provincia en categoría Menores que era de 53”9 décimas. Luego de eso volví a Federal a festejar.

– Fue el puntapié inicial para otros torneos.

– A partir de ahí surgieron más certámenes. Llegó el zonal intercolegial y nos fuimos a Concepción del Uruguay. Era la pista recién inaugurada de carbonilla, gané el torneo de 400 y 800 metros llanos. La etapa siguiente fue el Regional que integraban las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba. Fuimos a competir y tuve la suerte de volver a ganar. Paralelamente se comenzó a hablar del Sudamericano de Menores que se hacía ese mismo año en Comodoro Rivadavia para chicos de hasta 16 años y desde la Asociación Argentina buscaban atletas. Pero previo a eso, terminado el Regional, llegó el turno del Torneo Nacional de Menores y gané la prueba de 400 metros llanos en 1973. Tanto el Regional como el Nacional se hicieron en la pista de tierra del Liceo Militar de Santa Fe.

– ¿Qué pasó con el Sudamericano?

– La Asociación vuelve a armar un equipo para el Sudamericano de Atletismo pero había dicotomía con lo mío. Por un lado estaba el Torneo Nacional Intercolegial que se hacía casi en la misma fecha que el Nacional de Federados de Santa Fe y éste clasificaba para el Sudamericano y el otro terminaba ahí. Mi profesor Terra, eligió ir al Nacional de Federados en vez del Intercolegial. Fue con mucha suerte porque pudimos clasificar para el Sudamericano. El Nacional se hizo en octubre y al mes siguiente se llevó a cabo el Sudamericano en Comodoro Rivadavia.

– Primera gran experiencia internacional.

– Viajamos a Buenos Aires a concentrar luego partimos en avión a Comodoro Rivadavia donde nos alojamos en el Liceo Militar. El torneo fue durante el 1, 2 y 3 de noviembre de 1973, competimos en la pista de asfalto que tenía el Club YPF. En ese momento había que limar los clavitos de las zapatillas para que estén adecuados y se puedan adherir al piso porque esa es la función esencial, la adhesión a la pista para correr o saltar. El viernes hicimos la clasificación de los 400 metros llanos donde terminé segundo. Previo a la final de la categoría, tuvimos una reunión con el entrenador de la Selección Argentina que era Felipe Stamponi, algo que siempre se hace para ver las posibilidades. Yo había mejorado mis marcas y no alcanzaba porque el otro pibe que había ganado tenía mejor registro. “Acá pueden ganar tal y tal. Lanz usted podrá estar tercero o segundo, con suerte”, me dijo.

– En el primer lugar del podio. La conquista lograda en Comodoro Rivadavia, le valió la posibilidad de conocer al presidente Perón. ¿Cómo fue el desenlace de la final?

– El día de la competencia me tocó correr por el andarivel uno y para mí era algo muy lindo porque me sentía cómodo viendo de atrás a mis rivales. Largamos con un viento importante en Comodoro pero con la suerte que al momento de llegar a la recta final, a los 100 metros de la meta, veo que estaba más adelantado que los demás y no paré de correr hasta la llegada con toda la energía. Llegué primero, pude ser campeón sudamericano de 400 metros y con récord nacional de 50” 9/10. Posteriormente formé parte del equipo de posta 4×400 metros. Ocupé el lugar del último integrante para cerrar la prueba. No teníamos el mejor nivel a comparación de otros, veníamos segundos y en los últimos metros tuve la suerte de mejorar el rendimiento y lograr el primer puesto. Dos oros en un Sudamericano en categoría Menores, algo increíble.

– Increíble también dicen que fue el recibimiento que te hizo el pueblo de Federal.

– El recibimiento no tuvo precio, pero pasó algo insólito. Llegué un día después de lo previsto. Resulta que por una casualidad nos recibió en una reunión el presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, en la Quinta de Olivos. Estaba junto a su esposa y al ministro López Rega. Nos hicieron un ágape a los integrantes de la Selección entonces demoré un día mi llegada, pero aún no teníamos los medios para comunicarnos. Todo el pueblo fue al aeropuerto de Concordia donde me esperaban, pero no llegué, sí lo hizo mi papá. Se tuvieron que volver a Federal y al otro día retornaron a Concordia los que habían ido un día antes y algunos más. Bajé del avión, dimos la vuelta por la ciudad y nos fuimos a Federal. Cuando voy llegando a mi pueblo, unos 10 km antes, habían puesto antorchas a los costados del camino. Esa imagen es imborrable, algo que no esperaba, un recuerdo hermoso cuando tenía tan sólo 16 años.

– Campeón Sudamericano, la visita al presidente, el recibimiento…

– En ese momento uno no toma real dimensión de lo que está sucediendo, como todo. Pero con el tiempo, se da cuenta de lo valioso que fue. Cuando sucede algo tan fuerte, se vive con euforia, rodeado de amigos, familiares y quizás no toma conciencia de lo que es. Luego uno se da cuenta. Es increíble. Les habrá pasado a muchos chicos que fueron campeones en diversas pruebas y el pueblo lo tomó como algo muy lindo, representativo, y les brindó su reconocimiento…

– ¿Qué profesores fueron marcando tu vida?

– Víctor Aníbal Terra de Federal y José María Paolazzi de Concepción del Uruguay fueron dos personas que hicieron mucho cuando competía. Después de ser deportista, ya de ser profesor, tuve a ese amigo que me llevó por el camino del deporte dándome posibilidades laborales como Sergio Rogatky de Concepción del Uruguay. Cuando vine a Crespo tuve la enorme fortuna de conocer a un ser brillante como Adolfo Decoud (se emociona). Un gran formador que en la provincia lo extrañamos muchísimo. Habían muchos puntales en diversas ciudades y él estaba en Crespo lo cual fue muy valioso para todos nosotros. También destaco a Tomás Florit con quien compartí mucho tiempo. Era muy capaz, de estar siempre acompañando y acercando una solución.

– ¿De qué manera te preparabas como atleta?

– No era muy bueno en cuanto a la cantidad de horas de entrenamiento, en ese tiempo no teníamos los sistemas de ahora. Sí teníamos un médico que había indagado en algunas vitaminas elementales de esos años que podíamos usar para mejorar el rendimiento. Lo que había en ese momento. En cuanto a dieta tratábamos de cuidarnos, me cuidaba de salir. Antes de comenzar con el atletismo disfrutaba mucho de andar con mis amigos como cualquier adolescente. Pero cuando empecé con el deporte, me perdí de muchos cumpleaños de 15, de muchas fiestas que eran muy lindas, pero el hecho de querer ser diferente o sobresalir conlleva esos sacrificios.

– Al momento de poner en la balanza aquellos momentos que te perdiste y lo que conseguiste en tu carrera, ¿fue satisfactorio?

– Sí. Pude lograr cosas muy valiosas. A veces los chicos no toman dimensión de lo que pueden lograr, pero no los critico, son decisiones muy personales. Hay gente con mucho talento y deportistas que han quedado en el camino porque decidieron otras alternativas…

– Por el deporte conociste muchos lugares, ¿cuáles te impactaron?

– En el 2010 fuimos con Betsabé Páez al campeonato del mundo en Moncton, Canadá. Una ciudad muy ordenada que refleja lo que es el país. Respeto, orden y limpieza, donde no hay tanto tránsito vehicular. En 1998 fuimos a Marrakech (Marruecos) con la Selección Argentina. Fue en el mundial de Cross y de Crespo viajó a competir Vanina Arrúa. Una ciudad con gran descendencia musulmana donde los hábitos son diferentes, de noche no andan por la calle, en ese tiempo no habían locales bailables y con una forma de vivir totalmente diferente a la nuestra. Como estadio tuve la suerte de estar en el del Barcelona con Daiana Stürtz que entrenaba allá. Tuvimos la posibilidad de ver el partido en el que Lionel Messi le hizo ese fantástico gol al Getafe arrancando desde la mitad de la cancha en el 2007.

– ¿Qué te genera que Crespo sea una ciudad con tantos buenos deportistas? Muchos han logrado enormes resultados en diversas disciplinas.

– Tiene que ver la idiosincrasia del crespense que le gusta el deporte. El apoyo que brindan distintas instituciones para con el deporte, el respaldo del municipio en la continuidad de los proyectos de trabajo. La etnia que tiene Crespo en cuanto a la contextura física también es un argumento, los deseos de superación de nuestra gente que crece día a día, también lo es. Pasa además por el entorno que han conformado las escuelas de la ciudad y los profesores de Educación Física que les hacen querer el deporte, disfrutar de ello y eso nos permite trascender más allá de los límites…