LA ACTIVIDAD ECONÓMICA BAJÓ 1,3% DURANTE ABRIL Y ACUMULÓ 12 MESES DE CAÍDA

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La actividad económica acumuló en abril 12 meses de caída, pero desaceleró la contracción. Según el INDEC, restó 1,3% en la comparación con abril de 2018, pero creció 0,8% respecto de marzo, la mayor suba mensual desde octubre.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este miércoles el dato oficial del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) correspondiente a abril pasado.

El ente estadístico confirmó que en el cuarto mes del año hubo una contracción de actividad de 1,3% en comparación a abril de 2018, aunque detectó una expansión de 0,8% mensual respecto de marzo de 2019.

De esta forma, el estimador de actividad reflejó la decimosegunda caída interanual consecutiva. Cabe recordar que, según datos preliminares, el INDEC había informado para abril de 2018 una contracción interanual de 0,9%, pero con los datos ajustados, registró 0% de variación respecto a abril de 2017.

El EMAE reflejó que la actividad se mantuvo en terreno negativo en el cuarto mes del año, pese a las mejoras registradas en los sectores relacionados a la producción agrícola, aunque la recesión exhibió claros signos de desaceleración en relación a los meses previos.

Durante «abril comenzó la parte más intensa de una cosecha gruesa con muy buenos rindes, llevando al sector agrícola a registrar un vuelco positivo en su nivel de actividad al comparar con igual mes del año pasado», indicó un estudio de la consultora Orlando Ferreres & Asociados.

«Esta recuperación del agro se perfila para ser -con la posible excepción de la producción petrolera? el único motor de la actividad económica durante el segundo trimestre», añadió.

La incipiente estabilidad del tipo de cambio desde finales de abril, tras la ampliación de mecanismos de intervención en el mercado de cambios, puede contribuir a atenuar la caída general de la actividad. «Se espera que, ante la ausencia de shocks, la estabilidad del precio de la moneda estadounidense se traslade al mercado de bienes y servicios ejerciendo presiones deflacionarias», indicó el IAE Business School de la Universidad Austral.

Los analistas esperan que en los meses venideros se mantenga el buen desempeño de las industrias relacionadas al agro, lo que le daría un alivio a una economía golpeada por una alta inflación y falta de consumo masivo.

«Con la expansión de abril, la actividad económica se encontró en marzo en el nivel más bajo de los cuatro años de Gobierno. El actual nivel de producto fue superado por primera vez en junio 2012: tras 7 años de recesiones recurrentes, Argentina posee prácticamente el mismo nivel de actividad económica», explicó Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).

En la medición interanual fue evidente el impacto expansivo del sector agrícola, que creció un 40,2%, justificado por la baja base de comparación que ocasionó la histórica sequía de 2018.

Fuentes del Palacio de Hacienda explicaron que «en abril se retomó la senda de crecimiento que se había iniciado en diciembre pasado, pero que se había visto desviado en marzo por un incremento transitorio en la volatilidad financiera».

En términos interanuales, el EMAE muestra en abril la menor caída (-1,3%) desde el inicio de la recesión. Esto es producto principalmente de la recuperación del sector agropecuario, por efecto de la reversión de la sequía, pero también por menores caídas en los sectores de la industria y de la construcción, que habían sido muy afectados por la volatilidad financiera del mes anterior.

«Todo queda dado para que, en presencia de una relativa estabilidad cambiaria, la actividad económica mantenga su crecimiento con el dato de mayo -que se conocerá a fines de julio-«, confió Argañaraz. «Además, la calma del dólar permitirá una baja en la inflación mensual dando lugar a una posible recuperación real del poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones», añadió.

«Para los próximos meses, esperamos que se repita esta dinámica, aunque ya con números interanuales positivos, gracias al motor del agro, a la desaceleración de la caída que muestran varios sectores, y a la base de comparación que empieza a jugar a favor de las cifras de 2019?, agregó Ferreres & Asociados.

Un informe de Invecq Consultora Económica señaló que ante la fuerte devaluación del peso en el último año, «gran parte de la caída del consumo y de la inversión se canalizó mediante menores compras de bienes y servicios importados y no exclusivamente por producción interna».

Por lo tanto, «el cambio en el precio del dólar generó la señal de hacia dónde había que canalizar el ajuste, evitando que toda la contracción se diera vía cantidades de producción local», apuntó Invecq.

Cabe recordar que el INDEC informó la semana pasada que el Producto Bruto Interno (PBI) se contrajo un 5,9% en el primer trimestre del año, golpeado por la merma en los principales sectores de consumo y productivos dada la elevada inflación y la recesión.
Los estudios económicos apuntan al sostén agrícola que permitirá vislumbrar un lento proceso de recuperación interanual a partir del segundo trimestre, tras la importante caída del primer trimestre que se compara con un lapso de crecimiento económico superior al 3% entre enero y marzo de 2018.

Desde el Ministerio de Hacienda estimaron que «las buenas perspectivas climáticas para la presente campaña agrícola -a diferencia de lo ocurrido en 2018-, anticipan que la economía tendrá el impulso de una cosecha histórica, que se extenderá hasta julio inclusive».