EN TOKIO: ARGENTINA VS FRANCIA, POR EL MUNDIAL DE RUGBY: HORARIO Y CÓMO VERLO EN VIVO

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Los Pumas buscarán una alegría en un debut mundialista, algo que se les complicó desde su primera presentación.

¡Qué lejos pareció siempre este 21 de septiembre de 2019! Pero ya está. Ya llegó. Se sabía: la fecha del inicio del otoño en Japón, por más que el calor y la humedad todavía se hagan sentir intensamente en esta abrumadora Tokio, marcaría el debut de Los Pumas en el Mundial. Y por fin, cuando en Japón el reloj marque las 16.15 y en Argentina sean las 4.15 (con televisación de ESPN y TV Pública), los corazones se detendrán por un instante aunque enseguida, con el kick off ordenado por el silbato del australiano Angus Gardner, esos mismos corazones empezarán a latir con toda la intensidad. Habrá concluido allí mismo, en ese instante supremo, la ansiedad. Y el sueño de Japón 2019 estará en marcha para el seleccionado argentino.

La regla es que el debut siempre fue el partido más exigente de la zona para los argentinos con excepción de aquella primera edición de la copa William Webb Ellis en la que el adversario fue Fiji y todo terminó en un martirio para Hugo Porta y compañía.

Cuatro años después, la historia cambió. En 1991 se estrenaron ante Australia, futuros campeones del mundo. En 1995 chocaron con Inglaterra.

En 1999 enfrentaron al local Gales. Y en 2003 a Australia, también con la localía de los Wallabies. En 2007 nuevamente fue ante el anfitrión, Francia. En 2011, otra vez tocó Inglaterra. Y en 2015 se presentaron ante Nueva Zelanda en aquel histórico partido de Wembley.

Casualmente la única victoria en todos esos partidos fue la del Stade de France de hace 12 años que, defensa suprema primero y oportunismo a través del try de Ignacio Corleto después, se convirtió en la primera escala rumbo a la histórica medalla de bronce.

El escenario parece similar en cuanto a los favoritismos ya que los franceses tienen un pequeño plus a favor, aunque esa balanza se incline sobre todo por la historia.

De todos modos, básicamente son dos equipos que están en un espiral descendente en cuanto a sus resultados en sus últimas presentaciones.

Los Pumas sufren una racha negativa de nueve derrotas oficiales consecutivas. Desde que le ganaron a Australia en Gold Coast por 23-19 el 15 de septiembre de 2018, perdieron dos veces ante los propios Wallabies, otras dos frente a Nueva Zelanda y Sudáfrica e Irlanda, Francia y Escocia también fueron verdugos en los últimos tiempos. Se podría decir que en algunos de esos partidos se perdió injustamente y que incluso frente a los All Blacks en Vélez, por el Rugby Championship de este año, se estuvo muy cerca de conseguir la primera victoria de la historia ante los bicampeones del mundo.

Pero la serie pesa. Y habrá que ver cuánto a medida que transcurran los minutos y los franceses eventualmente tengan una ventaja en el marcador.
Los Pumas ya tienen a su XV titular

Lo del equipo de Jacques Brunel -muchos dicen que Fabien Galthie, quien lo reemplazará de cara al Mundial 2023 que volverá a jugarse en su país, es el verdadero entrenador- no es para “tirar manteca al techo”.

En 2019, Francia no tuvo un buen Seis Naciones y apenas les ganó a Escocia e Italia pero sufrió una catastrófica derrota 44-8 ante Inglaterra en Twickenham que fue la peor en 108 años de historia del duelo. Ese día el diario inglés Daily Telegraph habló de la “muerte del rugby francés”. Y ese día, ademas, la derrota la pagaron dos experimentados como Mathieu Bastareaud y Morgan Parra, a quienes “limpiaron” de la lista mundialista.

Los Pumas saben que el de este sábado será “el” partido de la zona porque, descontando las victorias esperables ante Tonga y Estados Unidos, quedará Inglaterra como el rival más complicado.

Para superar a los franceses, entonces, habrá que enfocarse en la defensa y en llegar a la mitad del segundo tiempo con una buena ventaja en el marcador (¿diez puntos?) para que el adversario entre en un desorden lógico y habitual de su idiosincracia y, por ende, de su juego. Allí deberá aparecer la diferencia final con el maul, el juego con el pie y la obtención pero siempre con “el orden propio para desordenar al otro”. Y, sobre todo, con la inteligencia.

Llegó el momento. Se acabaron las palabras. También los entrenamientos, los videos, las estrategias planificadas que se repitieron hasta el cansancio en las últimas cinco semanas. En Benavídez, en Sydney y en el J-Village de Hirono.

A Los Pumas les llegó la hora de jugar. Y de dar eso que dan siempre y que se potencia cada cuatro años desde que en 1999 comenzaron a coquetear con los mejores. Estos jugadores tienen esa herencia. El ADN. Ellos saben de qué se trata. Y por eso abren una esperanza.