Es la opinión de Mario Sarli, el presidente del Centro de Almaceneros de Paraná. La inflación de alimentos superó en el último año el 30%, mientras los salarios no se recuperan. La pérdida del poder adquisitivo de la población impacta de lleno en el consumo.
“Llevo casi 45 años en el rubro y esta situación no la viví nunca, ni siquiera con la hiperinflación de Alfonsín”, dijo Mario Sarli, titular del Centro de Almaceneros de Paraná, al hablar de la realidad que atraviesa el sector en medio de la crisis económica, la inflación que no cesa y los salarios que permanecen pisados.
Las ventas en el comercio minorista han caído significativamente, especialmente en el rubro de alimentos, debido a la disminución del poder adquisitivo de la población, en particular de los trabajadores, agregó Sarli durante una entrevista con el programa Buen Día, que conducen Carlos Matteoda, Alejandro Abero y Marta Segovia por Radio Costa Paraná (88.1)
“En mi caso, que tengo carnicería, el consumo de carne vacuna ha disminuido, mientras que ha aumentado el consumo de cerdo y pollo, principalmente por cuestiones de precios”, remarcó.
Los costos fijos –luz, alquiler, etc.– han aumentado considerablemente, mientras que las ventas bajan, lo que dificulta la sostenibilidad de los comercios, advirtió Sarli, quien además precisó que el costo de la energía eléctrica es especialmente alto para los comercios de cercanía, ya que el esquema tarifario penaliza el mayor consumo, encareciendo progresivamente el kilowatt a partir de ciertos umbrales. “Eso nos está complicando enormemente a nosotros”, subrayó.
La inflación interanual en alimentos supera el 30%, mientras que los salarios se han mantenido estables, profundizando la caída del consumo y la dificultad para sostener los negocios, analizó más adelante.
En este marco, muchos comercios han cerrado o se han transformado en negocios unipersonales, ya que no es posible afrontar el pago de empleados. El cierre de locales de larga trayectoria es frecuente, y la tendencia es hacia la reducción de personal y la autogestión, que “es la antesala del cierre”.
Estrategias
Esta realidad obliga a los ciudadanos a definir estrategias para intentar “alargar” sus ingresos.
Entre ellas se observan las siguientes:
* Se observa una tendencia creciente a la venta fraccionada de productos (por ejemplo, vender cantidades pequeñas de azúcar o yerba por importe y no por peso), como respuesta a la pérdida de poder adquisitivo.
* Los comerciantes recurren a estrategias como aprovechar fechas especiales (por ejemplo, preparar comidas típicas para la venta) para incrementar ingresos.
“Yo creo que es la peor crisis de los últimos cuarenta años”, cerró Sarli.
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