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Un paso adelante en el tiempo

FIN DEL REBOTE VERANIEGO: LA ECONOMÍA VOLVIÓ A CAER EN MARZO Y PROFUNDIZA LA RECESIÓN

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La baja interanual llegó al 6,8%, mientras que en relación al mes anterior disminuyó un 1,3%. Así, rompe una racha alcista de tres meses consecutivos que hacía ilusionar al Gobierno.

El estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró la undécima caída consecutiva y marcó en marzo una baja del 6,8% respecto al mismo mes del año anterior, acumulando cuatro trimestres seguidos en recesión.

Tal como hacían prever los indicadores de Industria y Construcción, la merma también se observó a nivel intermensual con un retroceso del 1,3% en términos desestacionalizados que rompe la racha veraniega de tres meses al alza.

De esta manera, termina con la ilusión de «recuperación económica» con la que insistía el Gobierno, que desde principios de año viene afirmando que «la recesión terminó». La idea era demostrar que, a pesar de que todavía se mantenían menores niveles de actividad que en 2018, la recesión había «tocado piso», dando paso a un cambio de tendencia que se reflejaba en esta mejora contra los meses previos.

El problema es que para llegar a tal conclusión se tomaron no casualmente dos meses atípicos donde se produjo un «veranito financiero» a nivel mundial que originó una inusual calma cambiaria en la Argentina, junto a una fuerte baja de las tasas de interés, las cuales llegaron a tocar el 43%.

Como es sabido, en los meses subsiguientes se dio un giro de 180 grados, lo que trajo aparejado un salto del dólar del 23,6% y tasas que perforaron el 74%, el mayor nivel desde la crisis del 2002.

El impacto, que como reveló LPO lo descontaban tanto la Universidad Di Tella como la consultora de Orlando Ferreres y la economista Marina Dal Poggetto, se prevé que se propague a los informes de los próximos meses en una pendiente que todavía no muestra su fin.

En este mes, las contracciones más significativas se dieron en el Comercio con un desplome del 14,6%, la Industria Manufacturera (-13,2%) y la Construcción (-7,1%), con el agravante que a su vez son las tres actividades de mayor incidencia en el conjunto de la economía.

Otras de las ramas más golpeadas fueron Intermediación financiera (-13,9%); Impuestos netos de subsidios (-10,7%); Electricidad, gas y agua (-6,1%); Transporte y comunicaciones (-3,6%); Actividades inmobiliarias (-3,6%) y explotación de minas y canteras (-1,8%).

En contraposición, de los dieciséis sectores relevados, los únicos tres que presentaron un mayor dinamismo fueron la agricultura, ganadería, caza y silvicultura (10,8%) que comienza a recuperarse del efecto sequía, y en menor medida la enseñanza (1%) y servicios sociales y de salud (0,2%).

«Si bien creemos que la recuperación del agro contribuiría con el crecimiento del PBI, las altas tasas de interés domésticas, superiores al 40% en términos reales, la falta de liquidez, la desaparición del crédito y la caída de salario real conjuntamente con el freno de la obra pública seguirán teniendo un mayor impacto en los indicadores de la actividad económica. Los indicadores adelantados como los de industria, comercio y construcción sumados a la caída generalizada de importaciones que mostraron los últimos datos de comercio exterior nos llevan a pensar que en abril el EMAE continuaría exhibiendo valores negativos. Este escenario nos permite mantener nuestras proyecciones de crecimiento de -2% a/a para el producto anual», precisó Javier Alvaredo, director de la consultora ACM.

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