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Un paso adelante en el tiempo

EL GOBIERNO LIDIA CON LOS LÍMITES DEL MINI PLAN PRIMAVERA QUE PREPARA PARA LAS ELECCIONES

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Con la nariz tapada. Así el gobierno prepara un mini plan Primavera que empuje algo el consumo y contenga la inflación, al menos hasta octubre. Es que el ramillete de medidas que en gran medida empujan sus socios del radicalismo, contradice el pensamiento libre mercado de Macri.

El menú incluye reeditar algún tipo de control de precios, que Lilita Carrió quiere extremar a una visión punitiva con su proyecto de Ley de Góndolas. Difícil que el macrismo le ponga mucho entusiasmo a ese camino y en todo caso lo que tiene alguna viabilidad son las medidas que se están trabajando para empujar un poco el consumo subsidio estatal. Otra contradicción a la filosofía económica del Gobierno.

Mientras que desde la cartera de Dujovne siempre se destacó que el «crecimiento sustentable» se daría de la mano del impulso de las exportaciones y la inversión -en contraposición al «cortoplacista» estímulo del consumo-, la urgencia electoral llevó al gobierno a ceder a los pedidos de sus socios radicales de enfocarse en el mercado interno.

Dujovne y Frigerio viajan a Washington para negociar más fondos para obras y contener el dólar

Por eso, ahora se busca reimpulsar una medida icónica del kirchnerismo como el Ahora 12. Pero el plato fuerte en un Estado sin recursos provendrá de la Anses, uno de los pocos lugares con fondos, luego que la actual gestión descapitalizara al límite al Banco Nación.

La Anses tiene pensado relanzar créditos al consumo por un total de $100.000 millones de pesos orientados a un considerable universo de casi 18 millones de personas. Se trataría de una línea que tendría un tope individual en torno a los $160.000 pesos a una tasa del 50% que si bien no parece demasiado baja, sí lo es en el ámbito de los jubilados que en estos días sólo acceden a préstamos pagando tasas de tres dígitos.

Se trata además de préstamos que se dedican al consumo inmediato, como indumentaria o comida, lo que debería tener algún efecto en la economía real.

A su vez, la jugada apunta justamente al sector donde Macri tiene la mejor imagen y donde calculan que puede recuperar la mayor cantidad de puntos. De hecho, según las últimas encuestas, la intención de voto en los adultos mayores a 65 años supera en casi 20 puntos al promedio.

En este mismo sentido, se avanzará en un nuevo sistema de reintegro a los consumos por débito automático. Luego del fracaso del plan de devolución del IVA ya discontinuado, en esta oportunidad aseguran que habrá mejores incentivos y beneficios inmediatos. Por un lado, se ofrecerán descuentos en línea de caja de entre el 15% y el 25% en determinados productos; y paralelamente se brindarán promociones mediante bancos con comercios adheridos a los convenios de Anses.

Otra de las iniciativas exploradas se trataba de un «nuevo Procrear» que brinde créditos para vivienda a tasa subsidiada con fondos del Fondo de Garantía Social (FGS) de la Anses. Esta iniciativa que trabaja el secretario de Vivienda, Ivan Kerr, ya se había intentado y tuvo que descartarse sobre el final del año pasado. Sucede que el patrimonio del fondo soberano que resguarda el pago de las jubilaciones está protegido por varias leyes y debilitarlo podría generar severas consecuencias penales para los funcionarios a cargo de su administración.

Por último están las tarifas. El radicalismo pretende directamente patear todos los aumentos para después de la elección. Un primer ejercicio de «atenuación» de su impacto se dio en el gas. Como informó LPO, se destinarán $4.500 millones adicionales en subsidios a las gasíferas y distribuidoras para aplanar la tarifa de gas y postergar los aumentos para después de las elecciones. La Rosada quiere hacer algo similar con los próximos aumentos de luz, pero no está tan claro que suceda por la firme oposición del FMI, que ya advirtió sobre la creciente debilidad fiscal.

Y es precisamente esa situación la que vuelve un tanto extravagante todo el ejercicio: Buscar un paquete heterodóxo en el medio de una ajuste neoliberal clásico muy severo, bajo la supervisión y control del FMI. Nada menos.

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