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Un paso adelante en el tiempo

CRISTINA Y PICHETTO SE DISPUTAN LOS PARTIDOS PROVINCIALES QUE DEFINIRÁN EL QUÓRUM EN EL SENADO

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En diciembre, más de una decena de bancas responderían a gobernadores sin jefe nacional. La mayoría competirá en octubre sin boleta presidencial. Misiones, Santiago del Estero, Río Negro y Neuquén, en la mira de los senadores que buscan ser vices.

El neuquino Elías Sapag es recordado por ser el senador que, presionado por el jefe de la CGT Saúl Ubaldini, bloqueó con su voto la reforma laboral de Raúl Alfonsín, la ley «Mucci», como se la denominaba en alusión al ex obrero gráfico y entonces ministro de Trabajo radical.

Alfonsín intuía que podía confiar en él y no estaba tan equivocado: Sapag, y su Movimiento Popular Neuquino (MPN), la fuerza nacida por la proscripción del peronismo en los 50 e imbatible desde entonces, ayudaron con sus votos a cada presidente de turno en leyes emblemáticas, como la reforma judicial de Cristina Kirchner en 2013.

El MPN fue uno de los pocos partidos provinciales capaces de mezclarse en el bipartidismo reinante en la recuperación democrática, pero con la eclosión del sistema político en 2001 resurgieron muchos más, esta vez mediante combinaciones de peronistas y radicales en crisis con sus jefes de Buenos Aires.

Para ganarle a Ramón Puerta en Misiones, en 2003 Carlos Rovira desafió el liderazgo de Eduardo Duhalde, convocó a los radicales y creó Frente Renovador de la Concordia Social (FR), invencible hasta hoy.

En 2005 la intervención en Santiago del Estero para destronar la dinastía de Carlos Juárez no derivó en una victoria peronista sino en la del radical Gerardo Zamora, que aún conserva la llave del comité UCR, pero su Frente Cívico por Santiago recibe figuras de toda procedencia.

Zamora y Rovira se aliaron al kirchnerismo reinante a diferencia de los Rodríguez Saá, dueños de San Luis desde 1983, molestos con su natural PJ desde que en 2002 los obligaron a abandonar la Casa Rosada antes de tiempo para dejársela a Duhalde. Siempre enfrentaron a los Kirchner, pero en 2016 se amigaron con Cristina para enfrentar a Mauricio Macri.

Con Macri en la Rosada, medidas como la devolución de puntos de coparticipación que se giraban a Anses y la ayuda para financiar jubilaciones robustecieron las finanzas de las provincias y les permitieron pasar mejor la crisis.

Terreno fértil para los partidos provinciales, que en octubre presentarán boleta corta, o sea, una lista propia de legisladores mezclada a las presidenciales en los cuartos oscuros. La tarea logística siempre queda cargo de referentes locales.

Cristina y Miguel Pichetto, senadores y candidatos a vicepresidentes en las dos fórmulas más taquilleras, empezaron a caminar por las provincias con partidos propios para negociar alianzas que permitan sumar votos decisivos en las urnas y en el recinto.

Hicieron cuentas bien claras: ni el Frente de Todos ni Juntos por el Cambio, de mantenerse como tales, alcanzarían 30 votos en el Senado y las fuerzas provinciales, entre todas, podrían superar los 10, suficiente para garantizarles el quórum, que es de 37.

La era Macri demostró que estos legisladores no siempre son oficialistas si no hay una relación de confianza mutua. La mitad de los diputados santiagueños se rebelaron más de una vez y hasta frustraron el primer intento de reforma previsional en Diputados, con una pueblada golpeando las puertas del Congreso.

Santiago Del Estero renueva senadores y Cristina lo visitó el martes con la excusa de presentar su libro «Sinceramente». Zamora, otra vez gobernador, repetirá la jugada de 2013: presentar dos frentes electorales para quedarse con los tres senadores, dos por mal mayoría y uno por la minoría. Tres votos propios sobre 72 en un Senado sin mayorías propias, un capital político envidiable para muchos.

Aquel año Zamora asumió como senador y por pedido de Cristina fue presidente provisional, el segundo cargo en importancia de la casa. Pichetto lo aceptó bajo protesta pero le tomó cariño, tanto que lo despidió en 2017 con elogios (raro en él) y pronto le hará sonar el teléfono para preguntarle en qué le falló Macri. En las redes sociales el gobernador postea muy seguido fotos con Rogelio Frigerio inaugurando obras.

Neuquén ya es un territorio de disputa. Alberto Fernández se reunió con el ex gobernador Alberto Sapag para buscar un acuerdo, pero por ahora el MPN tendrá, como siempre, boleta corta.

Pichetto movió sus fichas: fue al coloquio de IDEA en esa provincia para elogiar el yacimiento de Vaca Muerta y a su conferencia de prensa para anunciar que será candidato a vice asistió la senadora Lucila Crexell, con mandato hasta diciembre. También se le vence al sindicalista petrolero Guillermo Pereyra.

Juntos por Río Negro, el partido creado de urgencia por el ex gobernador Alberto Weretilneck para consagrar a su protegida Arabela Carreras, tendrá lista propia con él como candidato a senador y ya se cotiza en bolsa: en 10 días habló con Alberto y con Pichetto y quedó en buenos términos con ambos.

Cristina no quiere descuidar la reelección de su par Silvina Larraburu y completaría la lista con el diputado Martín Doñate. El derrotado Martín Soria quiere vivir en Buenos Aires y recaería en la Cámara baja.

La dupla de senadores misioneros tiene mandato hasta 2021 y ya dio muestras de jugar a dos puntas: el ex gobernador Maurice Closs, militante radical en épocas lejanas, apoyó en un comunicado la fórmula Fernández-Fernández, pero nada dijo su colega Magdalena Solari.

Misiones sigue siendo controlado por Rovira, presidente de la Cámara de Diputados local y jefe en la sombras del nuevo gobernador, Oscar Herrera Ahuad, quien para ganar vapuleó a otro senador, el presidente del PRO Humberto Schiavoni.

El miércoles, Schiavoni festejó junto a Rogelio Frigerio que, pese a la adhesión prematura de Closs, el FR presentara frente propio para la lista de diputados. Saben que no son de dar garantías: en noviembre, cuando se renovaban los cargos de la Magistratura, los diputados misioneros apoyaron a los candidatos de Cambiemos y los senadores apagaron los teléfonos.

De llegar a vice, Pichetto podría aportar su oficio para evitar esos incidentes, muy habituales entre los puntanos, que aprobaron el presupuesto en la Cámara baja y lo cuestionaron en el Senado. Cuando Cristina estaba en la Casa Rosada solían dar quórum en Diputados para aprobar el presupuesto a cambio de recursos para sus universidades y luego Adolfo votaba en contra en el Senado.

El efímero presidente seguirá hasta 2023 junto a María Eugenia Catalfamo, cercana a su hermano y reelecto gobernador Albertol. El otro Alberto, Fernández, cree tenerla confirmada en el bloque peronista que intenta armar tras la partida de Pichetto.

Otro partido provincial es el Movimiento Popular Fueguino, el Mopof, que este domingo celebró el triunfo contundente de Gustavo Melella, autodefinido radical K e ignorado en el Instituto Patria.

El Mopof tiene a la senadora Miriam Boyadjian, aliada de Cambiemos desde 2017, a dos años de asumir en reemplazo del fallecido Jorge Garramuño, aliado K en tiempos de Cristina en las dos Cámaras del Congreso. El sábado intentará renovar su presencia en el Senado, donde, claro está, hace valer su voto.

Otro posible partido provincial es el que diseña Juan Manuel Urtubey, con rivales internos como el diputado Alfredo Olmedo y el intendente de la capital Gustavo Sáenz. En octubre elige senadores. Y puede hacerlos valer. (LPO)

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