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CAMPAÑA DE CONCIENTIZACIÓN: Salud trabaja con panaderías para promover la iniciativa Menos sal, más vida

En el marco de la Semana Mundial de Concientización sobre el Consumo de Sal, el Ministerio de Salud recuerda que la disminución del sodio en los productos comestibles es una política sanitaria provincial. En Entre Ríos, 26 panaderías cuentan con la certificación de la iniciativa Menos sal, más vida, que contempla la reducción de sal agregada en productos de panificación en un 25 por ciento.

Desde el lunes y hasta el domingo se desarrolla la Semana Mundial de Concientización sobre el Consumo de Sal, promovida por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS). Bajo el lema “Sal, el asesino olvidado”, este año ambos organismos llaman a reducir el consumo de sal alimenticia.

En este contexto, el Ministerio de Salud promueve estrategias para la reducción del consumo de sal, teniendo en cuenta los problemas de salud derivados del abuso de sodio en las comidas, como hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares y del aparato circulatorio.

A la fecha adhirieron 30 panaderías a la iniciativa Menos sal, más vida de la Coordinación de Prevención de Enfermedades Crónicas no Transmisibles, dependiente de la Unidad de Gestión de Programas del ministerio. Además, 26 panaderías ya certificaron en el marco de la misma.

Acciones para promover la reducción de consumo de sal

En la provincia la propuesta Menos sal, más vida se empezó a implementar con las panaderías en 2013 y la Ley Nacional N°26.905 sobre Promoción de la reducción del consumo de sodio en la población se reglamentó en enero de 2017.

“Por medio de ordenanzas los municipios van a adherir a la ley nacional de reducción de consumo de sodio y la estrategia de panaderías, con la posibilidad de invitarlas a que adhieran a la propuesta”, explicó desde el área de Nutrición Saludable de la Coordinación de Prevención de Enfermedades Crónicas no Transmisibles, la nutricionista Evelyn Baraballe.

“También se va a trabajar con los restaurantes y lugares donde se venden alimentos con la indicación que no dispongan más el salero en la mesa, que en su lugar ofrezcan sobrecitos que no pueden tener más de 5 gramos de sal, e incorporen en el menú un plato sin sal más un mensaje sanitario sobre lo que implica el consumo de sal agregada”, precisó la profesional.

Trabajo con las escuelas

Desde la Coordinación de Prevención de Enfermedades Crónicas no Transmisibles, la cartera sanitaria provincial también elabora instancias de concientización, en una labor conjunta con las escuelas. Así se difunde, en la familia y la comunidad, que la sal puede ser reemplazada por condimentos y por hierbas aromáticas. “Se pueden cultivar en la casa y fomentamos el cultivo de los alimentos en el hogar, más naturales y con menos pesticidas, propiciando el consumo de frutas y verduras con un alto contenido de potasio que ayuda a controlar la presión arterial”, destacó Baraballe.

La nutricionista recordó que el alto consumo de sal está asociado con enfermedades del aparato circulatorio, cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares, que representan la primera causa de muerte, morbilidad y discapacidad en la provincia y el país.

Según datos de la cartera sanitaria nacional, el consumo de sal en el país es de 11 gramos por persona, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda un máximo de 5 gramos. Asimismo, el 70 por ciento de la ingesta de sodio proviene de alimentos procesados.

La elevada ingesta de sodio es el principal factor de riesgo de aumento de la presión arterial, causante de enfermedades cardio y cerebro vasculares y renales.

Regulación del Consumo de Sodio

Este año se reglamentó la Ley Nacional N°26.905 de Regulación del Consumo de Sodio. La norma plantea la reducción progresiva de la sal contenida en los alimentos procesados; regula la fijación de advertencias en los envases sobre los riesgos del consumo en exceso de sal; promueve la eliminación de los saleros en las mesas de los locales gastronómicos; fija el tamaño máximo para los envases individuales en los que se vende sal -que no pueden superar los 500 miligramos- y establece sanciones a los infractores.

La norma contempla que las empresas, para vender e importar, deben reducir la sal agregada de sus productos en el marco del Código Alimentario Argentino. Sobre todo sopas, aderezos, galletitas, chacinados, embutidos.

“Desde la primera vez que le empezamos a dar de comer a los bebés siempre lo hacemos sin sal, así se forman el gusto, el paladar y los hábitos: hay que

tener cuidado en todas las etapas de la vida, no esperar a que aparezca la enfermedad para empezar a cuidarnos con el tema de la sal”, reflexionó por último la nutricionista.

 

 

 

 

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