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EL MENSAJE DEL PRESIDENTE EN EL PEOR MOMENTO DEL GOBIERNO: Los ejes del discurso

El inicio del discurso fue conciliador. “Espero que este año la relación entre el Poder Ejecutivo y el Congreso se pueda repetir, como el año anterior, un trabajo responsable y colaborativo”, arrancó el presidente, Mauricio Macri, pero luego terminó con varios tramos de desafío a la oposición: “Después de una década de despilfarro y corrupción, empezamos a normalizar el sistema energético”, dijo y se dispararon las críticas y silbatinas en el recinto. El ministro y padre del tarifazo, Juan José Aranguen, sonreía desde un costado. “Después de una década de despilfarro y corrupción”, reiteró y sonrió con complicidad al sector donde estaban sentados sus ministros. En casi una hora abordó varios temas.

El “desafío” de la pobreza

Al referirse al impacto de las políticas económicas, que deterioraron los salarios y provocaron la caída en todos los índices de los sectores de la producción, el mandatario agradeció “a los argentinos, por entender que los cambios necesitan tiempo”. Y entendiendo que cuenta con el apoyo de la mayoría de la sociedad, sostuvo que “hay que seguir avanzando” en este rumbo y “hacer lo que faltaba hacer y no se hizo porque nadie se animó a pensar en el largo plazo”. “Más fácil pensar el corto plazo, puede ser atractivo pero deja muchas personas peor que antes”, elucubró.

“Mi principal preocupación es reducir la pobreza” y “quiero que mi gobierno se evalúe por el éxito que tenemos en este objetivo”, subrayó, al tiempo que responsabilizó a la gestión anterior por “dejar un país en el que uno de cada tres argentinos es pobre”.

Promesas a largo plazo

“Superamos lo más difícil de esta transición, y el país está cambiando. Argentina se está poniendo de pie”, dijo y sostuvo que durante los últimos días “aparecieron señales de mejora en la economía”. Prometió que 2017 va a ser un año mejor que el anterior” y que “lo mismo pasará en 2018 y 2019. Cada año vamos a estar mejor”.

“Cambio de mentalidad”

En claras alusiones al gobierno anterior, Macri sostuvo que para que el país crezca “necesitamos menos exaltación y menos símbolos, menos relato y más verdad”, sin discursos “con retórica épica de las grandes batallas”. Pidió “acabar con los enfrentamientos que nos han estancado” y consideró que “los cambios” exigen “un cambio de mentalidad y nuevas maneras de vincularnos”. “Lo que complica el desarrollo son nuestras propias complicaciones” y “nuestra tendencia a empantanarnos”. Dijo que luego de años de “intento de ocultar verdaderos problemas”, desde que asumió hubo “avances que nos guían hacia donde tenemos que ir”.

Jubilados

Afirmó que su gobierno “fortaleció derechos sociales” con ayudas a jubilados, aumentando las asignaciones familiares y otorgando “tarifas sociales” a las personas de bajos recursos más afectadas por el tarifazo de entre 300 y 500 por ciento en distintos servicios públicos.

De la revolución productiva a la educativa

Uno de los mayores climas de tensión en el recinto surgió cuando Macri anunció la puesta en marcha de una “revolución educativa en todo el país”, con la cual habrá “crecimiento sin pobreza, maestros sin frustraciones y desarrollo”. Dijo que para elaborar esa iniciativa se inspiró “en los chicos que tienen la mirada más pura” y elogió a los docentes por “tener un papel clave”.

Los comentarios y las críticas comenzaron a surgir desde algunos legisladores, que lo cuestionaron por no convocar a una paritaria educativa federal que fije el piso de los salarios de los maestros. El Presidente no les respondió y anunció el envío de un proyecto para elevar las penas contra las personas que golpeen o agredan a los docentes. “A los maestros hay que cuidarlos”, sostuvo, y desde las bancadas se le recordaron las amenazas que hace semanas recibió el titular de Suteba, Roberto Baradel, y el silencio del Ministerio de Seguridad al respecto. “No creo que Baradel necesite a nadie que lo cuite”, disparó Macri entre sonrisas y el aplauso del oficialismo.

Paritarias

Para referirse a las negociaciones salariales, el jefe de Estado eligió referirse a “la inflación tóxica” que “destruye el salario e impide mirar a largo plazo” y acusó a los gobiernos anteriores de “fomentarla y tratarla de esconder”.

“Nosotros la enfrentemos y hoy la inflación está en un claro camino descendente”, aseguró. Dijo que en esto tuvo mucho que ver el Banco Central, que “cumplió con sus metas y en el segundo semestre (de 2016) hizo que el índice fuera del 8 por ciento”. “La tendencia es clara –añadió-. Empresarios y trabajadores deberían tener las metas del Banco Central de entre el 12 y 17 por ciento para este año”.

Autoelogios y reformas

Luego de asegurar que “este gobierno bajó la inflación” gracias a que hay “un Banco Central independiente”, Macri destacó que durante su gestión “revertimos el daño” de los aumentos de precios y “actualizamos las escalas del mínimo no imponible sin caer en el populismo irresponsable”. Ponderó los índices de crecimiento en el sector agropecuario, con la venta de insumos para el sector y un aumento de las exportaciones de materias primas y subrayó que “con las reformas en el aeropuerto de Tucumán, la exportación de arándanos creció”.

Casi como al pasar, mencionó la necesidad de una “modificación a la ley de datos personales, así más empresas pueden registrarse”. En ese marco mencionó la “necesidad de una reforma tributaria, seria y justa para aplas… (se corrigió) dejar de aplastar” a los contribuyentes. “Nación y provincias tenemos que ir a ese acuerdo”, añadió. Sostuvo también que “para crecer, necesitamos más créditos a menos interés y en nuestra moneda” y habló de “fomentar” la “inversión para la ciencia y la tecnología”. Este fue otro de los momentos en que fue cuestionado, sobre todo por los legisladores que en sus bancas denunciaban los ajustes en esa área.

Más seguridad con chicos presos

Macri defendió su política de utilización de fuerzas de seguridad federales para combatir el delito. “Las enviamos a lugares de más violencia”, como la ciudad santafesina de Rosario, “ donde redujimos un 20 por ciento la tasa de asesinatos”, y la provincia de Buenos Aires.

Luego subrayó la importancia de “cuidar a quienes nos cuidan” y pidió avanzar con las leyes de endurecimiento de penas “para acabar con la llamada puerta giratoria”.

La muerte de Nisman

A esa altura Macri introdujo el tema del fiscal fallecido. Pidió “saber lo que pasó” con su muerte y “con su denuncia” contra Cristina Kirchner, algunos de sus ex funcionarios y otros dirigentes políticos.

La reforma electoral

Casi al final de su alocución aseguró que con sus funcionarios “seguimos tocando timbre para escuchar lo que la gente nos tenga que decir”, pidió que se trate el proyecto de reforma política porque “es una vergüenza que en el siglo XXI sigamos votando con un sistema arcaico que se presta a la trampa” y aseguró que su gobierno apunta contra “la corrupción”.

El escándalo del Correo

Macri recordó que le pidió a la Oficina Anticorrpución que se esclarezca su participación en el intento del Gobierno de condonarle 70 mil millones de pesos al Grupo Macri y eliminar así “cualquier suspicacia de conflicto de intereses”. “Quiero que todo sea transparente y abierto, y que nadie dude de este Presidente.”

Al respecto y en un intento de despegarse de ese escándalo, anunció que en los próximos días firmará dos decretos “sobre juicios para contrataciones”. “La ética y transparencia comprometen también al sector privado. Por eso, pido que debata y sancione la ley de responsabilidad empresaria”, agregó sin dar más precisiones.

Luego reiteró su idea de “integrar a la Argentina en el mundo”, al cual más tarde calificó como un lugar “lleno de incertidumbres” económicas y políticas. “Somos la generación que vino a cambiar la historia”, añadió y concluyó: “No hay más lugar para cinismos, señores. Hay que creer”. (pagina12)

 

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